La «Carla Bruni» de China

Xi Jinping, próximo líder del país, es más conocido por su mujer Peng Liyuan

Peng Liyuan es la famosa cantante, además de general, y esposa de Xi Jinping. Xi Jinping, mientras da un discurso
Peng Liyuan es la famosa cantante, además de general, y esposa de Xi Jinping. Xi Jinping, mientras da un discurso

S i pregunta en China por Xi Jinping, lo más normal es que empiecen explicándole que se trata del marido de Peng Liyuan. Mucho más que por su carrera política, el vicepresidente y futuro líder del país es conocido por estar casado con una soprano que saltó a la fama en galas televisivas y que ha compaginado sus dotes artísticas con los galones de general del Ejército del Pueblo y con unas crecientes ambiciones políticas. Peng sigue siendo una celebridad en China, a pesar de que hace algún tiempo que no canta. Cuando su marido entró en las quinielas para suceder a Hu Jintao como presidente en el relevo que se producirá en 2013, ella accedió a abandonar el escenario. Buscando la discreción que ha caracterizado a las primeras damas chinas desde tiempos del maoísmo, su imagen se cuida con esmero: procurando mantenerla al margen de cualquier escándalo, por pequeño que sea, y sacando de circulación detalles de su vida privada y de su carrera artística. Aún con todo, las fotos y actuaciones más exitosas de Peng siguen colgadas en Internet.

Inició una carrera militar siendo muy joven, a los 18 años. Y fue en el Ejército donde empezó a cantar, según dicen, «para elevar la moral de la tropa». No estamos hablando de las canciones subidas de tono que aparecen en las películas de la Segunda Guerra Mundial, llenas de piernas desnudas y provocaciones. Se trata, más bien, de recatadísimas melodías épicas que ensalzan la grandeza de patria, la hermosura del paisaje, el mérito de los líderes revolucionarios y el ardor que inflama los corazones de la gente. Títulos tan sugerentes como «Gente de nuestra aldea», «Monte Everest», «Mi Patria» o «En las llanuras de la esperanza». Su pasión por la música viene de lejos. En 1980, cuando el país empezaba a abrirse al mundo, se convirtió en la primera persona en conseguir el Master en «Música étnica tradicional» de China. Aunque ha participado en galas de Año Nuevo, ha ganado concursos de canto y ha ofrecido decenas de conciertos y recitales en todo el mundo, las ambiciones de Peng parece más cercanas al Ejército y al poder que al glamour y la vida alegre de los artistas. Su carrera en la división de Cantos y bailes del Ejército la ha vivido de ascenso en ascenso, hasta alcanzar el grado de general de división. En los últimos años ha participado en altos organismos de decisión política, como la Conferencia Consultiva Política.

El matrimonio se conoció a mediados de los años 80, cuando Xi era vicealcalde de Xiamen, una próspera ciudad de la provincia de Fujian. Se casaron en 1987 y pocos años después nació su primera y única hija, Xi Mingze, que actualmente vive y estudia en Harvard. Aunque han pasado la mayor parte de su vida conyugal en ciudades diferentes o separados por continuos viajes de trabajo, en una de las pocas entrevistas concedidas, Peng aseguró que no se acostumbra a mirar a su marido como a un líder.

En un mundo dominado por las exigencias de la prensa rosa, Peng ha despertado más interés que la de su marido. Sin embargo, la biografía de Xi Jinping merece también unas líneas, aunque sólo sea porque tomará las riendas de la segunda potencia económica del mundo en una fase crucial para su historia. Su padre, Xi Zhong, fue uno de los colaboradores más estrechos de Mao Zedong pero, como casi todos los que trabajaban al lado del dictador, cayó en desgracia durante una purga en los años 60, acusado de deslealtad y enviado a un campo de reeducación cuando su hijo tenía 10 años. Rehabilitado tras la muerte de Mao, se convirtió en defensor de las aperturas económicas de China hasta que volvió a ser apartado (y al parecer encarcelado) en 1989, cuando criticó la matanza de Tiananmen. Su hijo ha mantenido un perfil bajo durante casi toda su carrera política. Destaca por su manera directa de hablar, su encendido nacionalismo, su aparente fe en el mercado libre, sus discursos contra la corrupción y un calculado pragmatismo que le ha ayudado a tejer las alianzas necesarias para convertirse en la persona mejor posicionada para presidir China a partir de 2013.


Amiga de Taiwán
La trayectoria de la futura primera dama es casi intachable, al menos si la observamos desde la óptica del Partido Comunista Chino. Además también se dice que va a contribuir a mejorar las relaciones entre China y Taiwán, ya que tiene parientes en la isla democrática china. Algunos de ellos, además, han logrado escalar puestos en la administración y hoy forman parte de la élite burocrática de Taipei. Según afirmó ella misma hace poco mantiene un «contacto frecuente» con ellos.