No hay pinza extremeña

La Razón
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La pinza entre la IU de Julio Anguita y el PP de José María Aznar, con el altavoz de un grupo de periodistas bautizados por Felipe González como «Sindicato del crimen», no tenía otro objetivo que apear del poder a unos socialistas que después de 13 años habían caído en el asesinato y el robo. Ya decía Bernard Shaw que los políticos y los pañales había que cambiarlos con frecuencia, y por el mismo motivo. El PSOE está imbuido de la idea de que es el único legitimado para gobernar y los ultramontanos del felipismo hablaban de 25 años de socialismo para enderezar España. Anguita, Aznar y simpatizantes sólo teníamos el propósito del cambio formal de partidos para no seguir excavando los escándalos de La Moncloa. En Extremadura no hay tal pinza, aparentemente contra natura. La IU extremeña se abstiene en la investidura y deja gobernar a la lista más votada porque tras 28 años de prepotencia socialista un acuerdo por la izquierda es imposible. En Extremadura los comunistas y sus aliados están hartos de los Rodríguez Ibarra que se instalan un despacho de dos millones anuales y, por si se lo quitan, el Gobierno los coloca en el Consejo de Estado. En casi tres décadas no han sabido sacar a Extremadura de su postración y hay que cambiar de caballos por si los nuevos tienen más tiro. A los tres diputados de IU les hubieran corrido a pedradas los suyos si hubieran devuelto el Gobierno al PSOE. Cayo Lara no lo entiende porque está en la política nacional y a los extremeños no les pregunta. En el País Vasco gobierna el PSOE con el apoyo externo del PP, y en Extremadura el PP con el silencio de IU. Empezamos felizmente a abominar del cainismo y acercarnos a una normalidad sin enemigos, sólo adversarios.