El Bulli una fundación sostenible

El Bulli reabrirá sus puertas en 2014 bajo el formato de fundación privada con el nombre del 'bulli foundation' y una inversión anual de entre 600.000 y 800.000 euros que será cubierta por el cocinero catalán Ferrán Adri y su socio Juli Soler, anunció este martes el propio Adri en el Congreso Madrid Fusión.

Los secretos de Ferrán Adriá en Madrid Fusión
Los secretos de Ferrán Adriá en Madrid Fusión

Hace prácticamente un año, los mismos espectadores que acudimos a la ponencia de Ferran Adrià en la Cumbre Internacional Gastronómica Madrid Fusión, nos quedamos boquiabiertos y llenos de preguntas al escuchar que había decidido hacer un paréntesis durante dos años para transformar El Bulli: «A partir de hoy os vais a creer lo que os anuncié en este escenario. Me siento liberado», dijo ayer el chef en un auditorio abarrotado. Reconoce que en 2009 comenzó a bullir en su cabeza una idea, en la que algo no funcionaba en el mejor restaurante del mundo, porque, señala, todo era demasiado previsible: «Pensamos que para tener libertad con el fin de crear necesitábamos un cambio de formato, de ahí que nos decidiéramos a levantar este centro de creatividad multidisciplinar en Cala Montjoi». Es decir, que en este nuevo proyecto, que estará activo a lo largo de 2014, la cocina se relacionará con distintas disciplinas, entre ellas, la publicidad, la filosofía, la historia...

Es la última vez que veremos a Adrià como chef de El Bulli; emocionado y con imágenes de apoyo, explica que el nuevo espacio recibirá el nombre de «elBullifoundation». Se trata de un ente privado y sin ánimo de lucro que construirá gracias «a mi mujer, a mi socio, Juli Soler, a Albert Adrià y al equipo. Creo que, ya que hemos tenido tanta suerte en la vida, ahora ha llegado el momento de devolver algo a la sociedad». Desde que anunciara este cambio de rumbo, Ferran ha escuchado todo tipo de comentarios, y algunos se le han atragantado como que se había peleado con su hermano Albert, o que elBulli cerraba porque perdía dinero: «No pierde, cuesta dinero», aclaró. En cuanto a la fundación, ha calculado que la inversión a desembolsar al año será de entre 600.000 y 800.000 euros al año, que saldrán de su bolsillo y del de su socio.

La filosofía es muy sencilla: «No habrá muros, pero sí riesgo, libertad. Por eso no existirán horarios, ni reservas, ni rutinas. El lema es: libertad para crear». En definitiva, se trata de, según palabras del chef, «un laboratorio único que será un referente internacional y una fuente de inspiración constante en creatividad e innovación».¿Su objetivo? Ser el archivador de El Bulli, tanto a nivel físico (documentos, libros y objetos), como digital y, además, un centro donde se hornearán las ideas para ser compartidas en internet, cuyo acceso será gratuito.

Sobre la divulgación, un equipo se encargará de filmar a tiempo real lo que se cuece en la fundación para, por la noche, editarlo y colgar en la red los nuevos productos descubiertos, ideas de elaboración... Las recetas se desvelarán al final del año. Y aquí es donde entra en juego Telefónica, que se encargará de las nuevas tecnologías.

Visitas concertadas

Otra cuestión que ha entrado en el horno ha sido el sistema de visitas: serán concertadas y en unos meses concretos «con el objetivo de que las máximas personas puedan disfrutar de la experiencia sin que se distorsione el trabajo diario». Se refiere al del equipo y los colaboradores, que serán 15 personas por temporada, cinco de otras disciplinas y un periodista que contará cuanto acontece en la fundación «para no quedarnos aislados», añade.

La preselección de los cocineros se realizará por internet, currículum en mano y después de pasar unas pruebas, pero, ¿cómo se mide la creatividad? No es fácil», confiesa.
Para semejante espacio ha contado con Enric Ruiz-Geli, defensor de la arquitectura verde.

«Necesitaba a alguien con quien dialogar, una persona que no tuviera miedo a hacer locuras». De ahí que si él es el chef de la cocina emocional, Ruiz- Geli busca que la conciencia entre en empatía con el planeta. Armará las ideas de Adrià «en una arquitectura orgánica, bulliniana, de partículas. Un proyecto piloto en sostenibilidad y energía renovable con emisiones cero. «"ElBullifoundation"es una bola creada a partir de 80.000 partículas que se construirá con sistemas de fabricación digital», señaló, al tiempo que dejó claro que eledificio, situado en pleno parque natural de Cap de Creus, producirá la energía que consuma.

Sostiene que «es la primera causa del cambio climático, la responsable de vertir un 40 por ciento de CO2, pero también puede ser la solución a éste. Contamos con la energía del viento, del sol, de las olas, la geotermia». Ferran también tiene prevista la creación de un paisaje marino, ya que el agua es uno de los grandes temas en sostenibilidad.


Un edificio coral orgánico
«El Bullifundación» será un espacio global de arquitectura tecno-empática donde se circulará en coches eléctricos. Un edificio coral construido con tejas hechas por el ceramista de Miró. Contará con un ideario, es decir, un rincón para pensar y crear ideas inmerso en la naturaleza; un archivo, que acogerá los 50 años de la historia del restaurante; un espacio para proyecciones y otro para la experimentación.