Quién vigila a los cuidadores

Los discapacitados piden una «investigación exhaustiva» del crimen de Boecillo. El centro continuará abierto

Una madre y su hijo recordaban el martes a los tres pequeños asesinados
Una madre y su hijo recordaban el martes a los tres pequeños asesinados

Madrid- ¿Cuál fue el detonante para que Graciela Baravrán acabara con la vida de los tres menores disminuidos psíquicos en el centro de acogida de Mensajeros de la Paz de Boecillo (Valladolid)? ¿Es posible que un caso como éste se repita?, ¿estaba suficientemente controlada?
Son muchas las preguntas que surgen a raíz del crimen de Boecillo. El Padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz, ha defendido la profesionalidad de la presunta homicida y atribuye lo sucedido a un «arrebato de locura». «Es un trabajo muy vocacional, todas mis empleadas tenían mucho cariño a los niños. La selección es muy cuidadosa. Todas las candidatas se entrevistan con el psicólogo del centro y realizan reuniones periódicas para ver los problemas con los que se encuentran en su día a día», explicó.
El presidente de Mensajeros de la Paz insistió en que «pasamos todos los controles, tenemos siete trabajadoras en plantilla en un centro con capacidad para seis menores, algo que se produce en pocos centros. Tienen sus turnos establecidos y los niños estaban muy contentos. En el pueblo, todo el mundo sabe cómo se trabaja aquí. De hecho, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, me ha llamado esta mañana para reiterarme su apoyo. El centro no ha cerrado, seguirá funcionando y sufriendo las críticas de los que buscan carnaza».
Para el Padre Ángel, un buen ejemplo del funcionamiento es la implicación: «En los últimos años hemos conseguido que se adopten a 20 niños con problemas y en muchos casos han sido las propias cuidadoras las que lo han solicitado. Hace 15 años que iniciamos una campaña para encontrar familias para estos niños y hemos conseguido más de 200 adopciones».
Sin embargo, los controles que pasan los cuidadores no son los mismos en todos los ámbitos. La asociación Cuidadores Familiares, de la Comunidad Valenciana, alertó de la falta de control de este tipo de trabajadores fuera de las instituciones. Su presidenta, María Jesús Luzán, lamentó que muchas familias que necesitan ayuda para el cuidado de enfermos contratan a personas sin ningún tipo de preparación ni control. Así, indicó, «nuestra principal labor es la de apoyo a estas personas, en su mayoría inmigrantes, a las que ofrecemos cursos y talleres para que puedan desarrollar mejor su trabajo».
Inés Quiroga, psicóloga de la fundación alzhéimer España, recalcó que trabajar con estos enfermos supone «mucho estrés. En muchas ocasiones, sobre todo cuando se trata de familiares, tienen que dedicarles 24 horas al día, lo que quita horas de sueño y afecta psicológicamente. Para ello, es necesario pedir ayuda a las instituciones para recibir ayuda y recuperar su vida personal. Esto se hace más complicado cuando el enfermo se vuelve agresivo, apático o está irritable».
Investigación exhaustiva
Para esclarecer lo ocurrido, el Comité Español de Representantes de las Personas con Discapacidad (Cermi) exigió ayer a las autoridades competentes una investigación «exhaustiva» que conduzca a mejorar las condiciones en las que se atiende a las personas en riesgo de exclusión.
La Federación de Servicios Públicos de UGT en Castilla y León insistió en que esta tragedia debe servir para hacer un análisis en profundidad de la realidad de los servicios sociales que, a su juicio, son «deficitarios, anárquicos e ineficaces en todas sus vertientes».
La investigación servirá para depurar responsabilidades. La penal, que afecta a la presunta agresora. Y la patrimonial, que podrá ser solicitada al centro y a la Junta de Castilla y León por los familiares o tutores de los menores.
Mientras tanto, los familiares del mayor de los tres niños fallecidos, de 14 años, que intentó defenderse de su agresora, trasladarán el cuerpo hasta Villaescusa La Solana (Burgos) para enterrarlo junto a su madre, fallecida hace dos años.