Historia

Toalla fatídica por César Vidal

Algo ha pasado con la muerte de Joe Frazier. Quizá es que contar la vida de este tipo de hombres nos ayuda a mejorar nuestra escritura

Homenaje a Joe Frazier en una calle de Philadelphia, donde falleció el pasado día 7
Homenaje a Joe Frazier en una calle de Philadelphia, donde falleció el pasado día 7

Era el tercer combate en el que se enfrentaban y durante catorce asaltos se habían martilleado sin piedad. Cualquiera hubiera podido ganar, pero una toalla fatídica privó del triunfo a Joe Frazier, fallecido de cáncer esta semana. Había nacido en Beaufort, Carolina del Sur –negro del Deep South como Cassius Clay–, y derrotó a boxeadores de la talla de Jerry Quarry (dos veces), Oscar Bonavena, Buster Mathis, Eddie Machen, Doug Jones o Jimmy Ellis (también dos veces). Sin embargo, su historia, la de uno de los diez mejores boxeadores de la Historia, quedaría siempre vinculada a los combates que mantuvo con Cassius Clay, ya trasmutado en Muhammad Ali.

El primero fue el denominado «Combate del siglo» que tuvo lugar el 8 de marzo de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York. Allí estaban Frank Sinatra –que hizo fotografías para la revista «Life» para conseguir una silla de pista–, Woody Allen, Diana Ross, Dustin Hoffman o Burt Lancaster. Frazier, de 27 años, aguantó con excepcional estoicismo unos primeros asaltos en los que Ali demostró que era un fuera de serie. Sin embargo, Frazier se había entrenado bajo la dirección de Eddie Futch, que le indicó que uno de los golpes más terribles de Muhammad Ali era un «uppercut» de derecha antecedido por un descenso de la diestra para golpear con mayor fuerza. Frazier aprovechó ese descenso para lanzar un gancho de izquierda sobre el lugar donde sólo un segundo después tenía que estar la cara de Ali. Fue así como le propinó un golpe fenomenal en el asalto 11 y lo tumbó –¡por primera vez en la Historia!– en el 15. Ali tuvo que ser llevado al hospital para que examinaran su hinchada mandíbula.

Frazier retenía un título que perdería dos años después al ser noqueado por un impresionante George Foreman.

Volvió a encontrarse con Ali el 28 de enero de 1974 en la ciudad de Nueva York. Ali se hizo con la victoria tras doce asaltos por una decisión unánime. Uno a uno. Faltaba deshacer el empate y para ello se celebró el famoso «Thrilla in Manila». El combate tuvo como escenario Ciudad Quezón, un distrito en el interior del área metropolitana de Manila, el 1 de octubre de 1975.

No estaba acabado
Previamente, Muhammad Ali, gran bocazas, se dedicó a lanzar fanfarronadas llamando gorila a Frazier para sacarle de sus casillas. Con más de cuarenta grados de temperatura y una humedad que nada tenía que envidiar a la del Sur profundo de los Estados Unidos, los dos púgiles se machacaron recíprocamente durante catorce asaltos. En el curso del combate, Ali acertó a decir a su rival: «Decían que estabas acabado, Joe», a lo que Frazier respondió: «Mentían, niño bonito». Al inicio del asalto quince, ninguno de los dos podía continuar. Alí suplicó a su entrenador que le quitara los guantes mientras que Eddie Futch comprobaba que Frazier tenía los ojos tan hinchados que ya no podía ver. Si Futch hubiera esperado tan sólo unos segundos, habría sido el entrenador de Ali el que habría lanzado la toalla. No lo hizo. Fue la toalla de Frazier la primera que sobrevoló el ring dando como ganador a un Ali que, a pesar de su natural vanidad, reconocería después que nunca se había encontrado tan cerca de la muerte.