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Eduardo Madina: El hombre tranquilo por Ana Locking

Eduardo Madina: El hombre tranquilo; por Ana Locking
Eduardo Madina: El hombre tranquilo; por Ana Lockinglarazon

Absoluta naturalidad es lo que mejor define el estilo de Eduardo Madina. La normalidad con la que lleva unos tejanos con camisa abierta y blazer es la misma que le define con traje y corbata. Tan pronto se planta un 3/4 marinero encima del sastre, como lo combina calzando unas versátiles y artesanales «roamers» en serraje marrón más propias de un paseo por el desierto que por los pasillos del Congreso. Su caso es uno de esos que marcan lo excepcional, su normalidad tiene una elegancia natural que le permite saltarse cualquier norma estilística con la gorra.Un aplomo especial Su gesto amable y cercano junto con un porte estilizado le confieren ventajas para ganarse al público. Quizá no suceda lo mismo con sus compañeros de profesión, pero eso no importa en cuanto a estilo se refiere, y de eso Madina está mas que sobrado.Su estiloTiene una cadencia rítmica de movimientos templados, pero también he de decir que se trata de esas personas a las cuales apetece mucho aconsejar para mejorar su armario, ya que adolece de poca variedad en muchos casos.Por dentro y por fueraImagino que esa templanza que demuestra esconde también ambición. Rasgo absolutamente necesario para moverse y crecer en política. Puede que en ese equilibrio de contrarios esté la base de su natural elegancia.Mi consejo Dar una imagen modesta y reservada no significa tener que limitar considerablemente la variedad del vestuario hasta llegar a convertirse en un uniforme. Vestir adecuadamente en cada ocasión nunca resta, todo lo contrario: un pensamiento bien vestido se presenta mejor al mundo.

Necesita mejorar; por Marta Boira, especialista en belleza
Antiestéticas manchas de la edad
El secretario general del grupo socialista en el Congreso cuenta en la actualidad con treinta y seis años, por lo que es uno de los políticos más jóvenes de nuestro país. Tiene un aspecto sano y saludable, pero lo que más destaca es su prognatismo o deformación de la mandíbula, que sobresale del plano vertical de la cara –un defecto no sólo estético que puede generar problemas de salud–. La solución es quirúrgica: la denominada osteotomia mandibular. Es una técnica a través de la cual se fractura la mandíbula y se desliza hacia detrás colocándola en la posición adecuada mediante unas placas y tornillitos de osteosintesis. Se trata de una cirugía de fantásticos resultados que requiere una noche de hospitalización, se lleva a cabo con anestesia general y la total recuperación se produce en un mes aproximadamente. La cicatriz no es visible, puesto que va por dentro de la boca, y su precio ronda los 5.000 euros.

Gestos delatores; por Valvanuz Sánchez de Amoraga; psicóloga y coach

La cercanía es su mejor arma
Eduardo Madina domina con soltura y con vasto vocabulario sus intervenciones. Se siente cómodo hablando en público, pero todavía le quedan rasgos de timidez, como la tendencia a mirar hacia abajo, o el hablar excesivamente rápido. Tiende a apoyarse en la mesa y encorvar los hombros hacia delante, lo que le resta seguridad. Durante sus discursos, mueve las manos de forma adecuada. Suele utilizar las dos en paralelo dando fuerza al mensaje, pero enseña el dorso, lo que le quita apertura. Muestra su lado derecho, lo que habla de una persona racional.

Es excesivamente serio, tal vez para paliar su juventud, pero le mengua proximidad, aunque compensa con el contacto físico. Al finalizar sus intervenciones tiende a tocar a la persona, es decir, entra levemente en el espacio vital del interlocutor consiguiendo crear una sensación de cercanía. Es una persona pro-activa y nerviosa. Le cuesta mantenerse quieto.