En la pobreza en la riqueza y en el caso DSK

La fiscal encargada de acusar al ex dirigente del FMI es la esposa de uno de los abogados de su equipo defensor. Como sucedía en la película «La costilla de Adán» 

Tracy y Hepburn protagonizaron «La costilla de Adán», una comedia sobre un matrimonio que se enfrenta laboralmente en un juicio
Tracy y Hepburn protagonizaron «La costilla de Adán», una comedia sobre un matrimonio que se enfrenta laboralmente en un juicio

Karen Friedman se marchó de la habitación justo después de que su marido recibiese una llamada de teléfono de su jefe: tenían que hablar de su próximo gran caso hace varias semanas y Karen no debía estar presente. La pareja se había ido a su casa de campo del norte de Nueva York para pasar el fin de semana. Acababan de cenar con sus tres hijos. Y, entonces, sonó el teléfono. Era un momento raro para una llamada laboral: sábado por la noche.

Al otro lado del aparato estaba el prestigioso abogado de Nueva York, Benjamin Brafman. Quería hablar con Marc para comunicarle que acababan de arrestar en el aeropuerto de Nueva York JFK al entonces director del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn. Y ellos iban a tener que representarle, según relata el periódico «The New York Times» en un artículo donde se recrea la escena de lo sucedido. Entonces, ya le previno que iba a ser un asunto largo por la seriedad de las acusaciones: abuso sexual.

En otras circunstancias, Marc A. Agnifilo quizá le hubiese dado detalles a su mujer que no violasen la cláusula de confidencialidad entre el cliente y su abogado. Pero no en este caso, precisamente, porque ya sabía que durante los próximos meses se va a tener que ver las caras con la madre de sus tres hijos en los tribunales. Karen Friedman se había ido de la habitación porque es la jefa de la división procesal de la oficina del fiscal del distrito de Manhattan. La que acusa a Strauss-Kahn.

Esta situación de verse enfrentados en los tribunales de Nueva York ya se ha repetido en diferentes ocasiones. Y los dos han aprendido a no hablar de sus respectivos trabajos cuando llegan a casa. Son marido y mujer en su vida privada, pero enemigos en la laboral.

Fue precisamente Karen la que le presentó a su marido a Benjamin Brafman. Estaban en una fiesta hace cinco años y ella le dijo al conocido letrado de Nueva York: «Este es mi esposo, es el mejor abogado criminalista de la ciudad». A lo que por su puesto Brafman contestó: «No puede ser porque ese soy yo». Poco después Marc A. Agnifilo empezó a trabajar en el despacho de Manhattan de Brafman, que se encuentra cerca de la Gran Central Station en el corazón de la isla. Agnilifio no tardó en destacar en el bufete, donde ahora también es uno de los socios.

Esta situación recuerda a la vivida por Spencer Tracy y Katherine Hepburn en la película «La Costilla de Adán» (1949), en la que los actores representan las tensiones domésticas y profesionales que vive una pareja de abogados a consecuencia de un caso. En cambio, en la cinta la esposa es el abogado y el marido, el fiscal. Ella tiene que defender a una mujer acusada de disparar a su infiel marido. En este caso, Spencer Tracy y Katherine Hepburn narran en clave de comedia una historia de celos profesionales y machismo en una película todavía en blanco y negro de finales de los años 40. En esa época todavía se sometía a debate si las mujeres debían quedarse en casa para servir a sus esposos y si éstos debían permitirlas que trabajasen fuera del hogar.

Sin pacto antes del juicio

En cambio, en este caso no hay lugar para ninguna broma: la naturaleza del mismo, la identidad del supuesto agresor, los cargos de los que se le acusan o la controversia que se ha creado hacen que abogados y fiscales aborden este trabajo con la mayor de las cautelas. Todo es demasiado grave para que Karen y Marc hagan un pacto en el tribunal que les evite ir a juicio. Los Agnifilo, que se casaron en 1996, tienen tres hijos. Se conocieron en 1992 en la oficina del fiscal del distrito. A Karen, que acababa de llegar, se le asignó ayudar al que es ahora su marido en un caso de una disputa entre dos repartidores de la tienda Dizzy Izzy Bagel por un sitio en un aparcamiento. La pelea terminó con el corte con un machete en el brazo de uno de los hombres.

Los Agnifilio tienen poco margen de error y todo el escrutinio de la comunidad internacional. Además, el caso de por sí es muy complicado. Un abogado español, con licencia para trabajar en el estado de Nueva York, explica que «las leyes aquí son diferentes a las europeas. El cuerpo es visto en Estados Unidos como algo sagrado. De ahí que los crímenes sexuales o de posesión de drogas, tengan unas penas de condena más altas que en Europa», explica el experto que advierte que sólo puede hablar de este caso en líneas generales por desconocer los detalles del mismo.

Karen y su marido conocen al dedillo las reglas del juego. En el último año y medio se han visto en esta situación varias veces. En algunas ocasiones se han creado momentos absurdos y en otras, muy tensos en el trabajo y en casa. De momento, ya han empezado a jugar sus cartas. La fiscalía ha filtrado a los periodistas que se han encontrado pruebas de semen en la ropa de la supuesta víctima.

Detectives privados
Mientras, el equipo de Marc, que defiende a Dominique Strauss-Kahn, ha contratado a una agencia de detectives para hurgar en la vida de Nafissatou Diallo, la camarera que alega que el francés abusó de ella. Y ya han advertido de que tienen pruebas suficientes para presentar a esta persona como alguien de poca confianza. Si todo esto es verdad o no, poco importa en el juicio que tendrá lugar fuera de la Corte con el circo de los medios de comunicación.

Inmediatamente después de la detención de Strauss-Kahn, el supuesto hermano de la joven camarera, Blake, se erigió en su portavoz. Allí acudieron durante varios días seguidos los periodistas, a los que el dueño del local invitó a café y dio su tarjeta de visita por si en alguna ocasión querían hacer algún reportaje de su local. Nada es personal. Y todos aprovechan sus oportunidades como pueden. Sobre todo en Nueva York, donde cualquier cosa se suele ver desde el punto de vista del negocio. Y eso tanto Karen como Marc lo saben.

Karen supervisa seis oficinas procesales y nueve unidades especiales de la oficina del fiscal del distrito. Siempre repasa los casos más importantes que incluyen asesinatos, violación, asalto y robo. Logísticamente, estarían preparados para asumir la ausencia de alguien del equipo. Cuando uno de sus miembros está relacionado de alguna forma con el caso que les ocupa, suele excusarse y ser relevado. Pero Cyrus R. Vance Jr., el fiscal del distrito, no puede prescindir de Karen en esta ocasión. Y tampoco su marido va a decir que no a una causa en el que el defendido es un hombre que ha tenido que dimitir como director del Fondo Monetario Internacional y ha perdido sus oportunidades de ser el próximo presidente de Francia, precisamente, por el caso que tiene delante.

Aun así, Karen intenta distanciarse lo máximo posible de las causas en las que su marido o su despacho de abogados puedan estar implicados. Pero le suele resultar muy difícil cuando el hecho es que todos los asistentes del distrito que se enfrentan a Agnifilo trabajan para ella.

 

La camarera tiene abogado en Francia
En Estados Unidos, tan importante como ser culpable o inocente es tener un buen abogado. Buscar uno es lo primero que hizo Strauss-Kahn cuando fue arrestado por la Policía. El ex director del FMI sabe que el juicio no sólo se gana en la sala, sino también en los medios de comunicación y que los grandes despachos de abogados se ocupan de ambas cosas. El enrevesado caso de Strauss-Kahn ha exigido a Nafisatu Dialo, la camarera agredida, a buscarse un abogado en París. El elegido ha sidoThibault de Montbria, que fue designado por el abogado neoyorquino Kenneth Thompson, quien representa en Nueva York a Dialo desde principios de mes. Thompson ha afirmado que De Montbrial trabaja en la actualidad con él y con su gabinete sobre el caso y que les ayudará en el caso desde Francia.

El letrado galo es conocido en Francia, entre otras causas, por ejercer la defensa en enero pasado del que fue el número dos del programa del vehículo eléctrico de Renault, Matthieu Tenenbaum, despedido por el presunto caso de espionaje en esa compañía. Su contratación por parte del gabinete de abogados neoyorquino se produce, según recuerda «Le Figaro», después de que Thompson lanzara a principios de junio un llamamiento a hipotéticas «víctimas de Strauss-Kahn en Francia o en África» para que se pronunciaran contra él. Strauss-Kahn fue formalmente acusado en un tribunal de Nueva York de siete cargos, entre ellos el de intento de violación, y está en libertad bajo fianza a la espera de juicio.