Con el iPad bajo la sombrilla

Tras el adelanto electoral para noviembre, los políticos españoles eligen playas cercanas para descansar. Ninguno en el extranjero, muchos a sus localidades natales. Todos alerta

 
 

Hay pocas cosas peores que marcharse de vacaciones y no poder desconectar. Estar en la playa o en el retiro espiritual con la cabeza anticipando obligaciones. Esa es la sensación que probablemente experimentarán la mayor parte de los políticos españoles de primera línea, que a estas alturas ya preparan la maleta de veraneo, con móvil y cargador, agenda y bloc de notas, puede que ordenador portátil o tableta para los más tecnófilos. El único que descansará de verdad será el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que respira hondo tras su anuncio de adelanto de las elecciones generales para el próximo noviembre. Ninguno de los políticos que librarán la contienda electoral se marcha al extranjero. Todos cerca y alerta, por si acaso. Casi todos de regreso el 19 de agosto.

Zapatero comienza su descanso en Doñana (Huelva) el próximo martes, tras su despacho veraniego de hoy en Mallorca con Don Juan Carlos. Junto con Lanzarote, Doñana ha sido uno de los destinos predilectos de Zapatero, donde descansará con su mujer y sus hijas, para regresar el 18 de agosto a Madrid, justo antes de la llegada del Papa Benedicto XVI. El 19 ha convocado un Consejo de Ministros y puede que vuelva a reunirse con el Rey. Ese es el toque de diana para sus ministros. Entre los destinos elegidos por los miembros de su Gobierno ganan por goleada Andalucía y Galicia. A las costas del sur irán Ángel Gabilondo, ministro de Educación, Manuel Chaves, ministro de Política Territorial y Trinidad Jiménez, de Exteriores. Esta última se refugiará en Málaga, y después irá a Galicia, pero deberá regresar antes que sus compañeros para los preparativos de bienvenida al Santo Padre. Entre los que se decantan por Andalucía, otros tres coincidirán en las playas de Almería, atraídos por el imán del Cabo de Gata: Carme Chacón (que también irá a Barcelona), Miguel Segastián y Rosa Aguilar. El séptimo en decantarse por Andalucía, esta vez por el interior, es Valeriano Gómez, que se cobijará en su pueblo natal, Arroyo del Ojanco, en la provincia de Jaén.

Dos ministros gallegos se abandonan a la morriña. José Blanco, titular de Fomento y portavoz, distribuirá sus escasos 10 días entre Palas de Rei (Lugo) de donde es natural, y la idílica Isla de Arosa (Pontevedra). Mientras, Francisco Caamaño (ministro de Justicia) irá y vendrá de su tierra a Madrid para no desatender sus obligaciones. El que menos podrá desentenderse es el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que sólo se marchará de vacaciones unos días (previsiblemente a Llanes, en Asturias) y dedicará buena parte de su tiempo a recabar ideas, concretar su programa y explicar sus planes a distintos sectores. «Muchas vacaciones no voy a tener, pero llevo cinco años así, estoy acostumbrado», declaraba estos días el ex ministro de Interior. Atados al designio de Rubalcaba también se quedan Cristina Narbona (ex ministra de Medio Ambiente) y Jesús Caldera (ex ministro de Educación), encargados de ultimar el programa de Rubalcaba, al igual que Ramón Jáuregui, actual ministro de Presidencia, que se queda de guardia en Madrid la primera semana de agosto, y se conformará con disfrutar de unos días en Segovia.

Volver a casa

La ministra de Sanidad, Leire Pajín, ya disfrutó de algunos días en Lanzarote, aunque tendrá algunos más, si bien no ha trascendido dónde, al igual que tampoco han revelado sus destinos predilectos para el descanso Antonio Camacho, recién nombrado titular de Interior, ni Ángeles González Sinde, de Cultura. Elena Salgado apartará la vista de los datos macroeconómicos apenas para hacer algo de senderismo, su pasión, aunque no ha revelado el escenario. Mientras, Cristina Garmendia también pasará su descanso en su ciudad natal, San Sebastián, con su marido y sus tres hijos y el presidente del Congreso, José Bono, combinará Salobre (Albacete), también su pueblo de origen, con algún punto de la costa levantina.

En su tierra, como es costumbre, también descansará Mariano Rajoy. El líder del PP siempre apuesta por Sanxenxo (Pontevedra) para estar con la familia y pasear por la playa de La Lanzada. Pero, a pesar de que la ventaja de los sondeos es de hasta 14 puntos en intención de voto, sus órdenenes es que en la sede del partido de la calle Génova siempre haya un equipo de guardia permanente, ya que el mes de agosto continuarán las reuniones de los grupos de trabajo de precampaña y está previsto que a mediados de mes se vuelva a reunir el Comité, dirigido por Ana Mato y del que también forman parte Esteban González Pons, Juan Carlos Vera, José Antonio Bermúdez de Castro y Juan Manuel Moreno, entre otros. Los miembros de este órgano estarán movilizados, «castigados» sin descanso. «No se va a mover prácticamente nadie», han asegurado fuentes del partido.

Sí disfrutarán de algunos días, con la sensación del trabajo bien hecho, los nuevos presidentes autonómicos, que, tras más o menos un mes en el cargo, buscarán olvidar sus respectivas campañas autonómicas. En todo caso, sus vacaciones prometen ser más dulces que los de los compañeros de partido. La presidenta manchega, María Dolores de Cospedal, pasará unos días en Málaga, y el extremeño, José Antonio Monago, buscará paz sin salir de la comunidad, en la provincia de Cáceres. La nueva presidenta de Aragón, la popular Luisa Fernanda Rudi, seguirá fiel a su cita con Ribadesella (Asturias), comunidad que también prefiere Esperanza Aguirre, que buscará lugares donde practicar su pasión deportiva: el golf. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoó también hará «patria chica» y dividirá sus quince días entre las Rías Baixas y la provincia de Orense. La nueva presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, también ha escogido la costa andaluza, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, volverá, como acostumbra durante los últimos años, a la isla de Menorca, y a quedarse en Barcelona.


Días de novela histórica
Las vacaciones del líder del PP Mariano Rajoy son matemáticas. Siempre en Pontevedra, siempre en familia, paseos por la playa, y una de sus pasiones: la lectura de la novela histórica. Pero tampoco serán unas vacaciones plenas para él, ya que deberá interrumpirlas para viajar a Madrid, e incluso a Lisboa, a retomar asuntos de trabajo pendientes.