Detenidos dos trabajadores del sexo por asesinar y robar a un sacerdote sevillano

El religioso fue asfixiado en su casa y le sustrajeron varios objetos de valor

El cura, Ernesto M., residía en una residencia particular en la calle Jesús del Gran Poder, después de varios años viviendo en una casa sacerdotal
El cura, Ernesto M., residía en una residencia particular en la calle Jesús del Gran Poder, después de varios años viviendo en una casa sacerdotal

SEVILLA- Dos jóvenes ingresaron ayer en prisión después de pasar a disposición judicial como presuntos autores del homicidio de un sacerdote en la capital andaluza. Según confirmaron a Ep fuentes judiciales, el juzgado de guardia de Sevilla decretó el ingreso en prisión de los dos jóvenes tras prestarles declaración.
Los detenidos están acusados de matar a Ernesto M., de 65 años, que ejercía de capellán ocasionalmente en la Real Iglesia de San Antonio Abad de la calle Alfonso XII de la capital, sede de la hermandad de El Silencio. El hombre, que durante años vivió en una residencia sacerdotal en la calle Becas, apareció muerto en su casa de Jesús del Gran Poder. Inicialmente, se certificó la muerte natural de Ernesto M. por un infarto al no haber signos de violencia. Sin embargo, la autopsia reveló que había sido asfixiado, supuestamente por los dos jóvenes, que se dedican a la prostitución.
Fuentes cercanas a la hermandad de El Silencio aseguraron a LA RAZÓN que hace aproximadamente un mes la víctima denunció ante la Policía el acoso al que estaba siendo sometido, aunque no concretaron si había facilitado datos sobre esas personas.
Por su parte, el hermano mayor, Antonio Rodríguez Cordero, manifestó ayer que tanto la hermandad como la familia del sacerdote desconocían la posibilidad del encuentro sexual de los dos jóvenes con el fallecido, a quien habrían sustraído piezas de valor.
 Rodríguez Cordero explicó que «no tenía vinculación directa con la hermandad, sólo venía en algunas ocasiones cuando faltaba el capellán». Asimismo, recordó que «era una persona normal, muy formada, funcionario por oposición de la Junta, de trato cordial y amable». Ernesto M. se ordenó sacerdote «siendo ya mayor, con cerca de 40 años». Rodríguez Cordero confesó que la noticia ha causado «perplejidad» en la hermandad.