Los inversores se ponen en lo peor y castigan a los periféricos en Bolsa

Con la guerra de divisas como telón de fondo, la situación de las economías periféricas volvió a trasladarse ayer al mercado secundario de deuda y los diferenciales de los bonos de estos países frente al «bund» alemán –de referencia en la UE– marcaron niveles desconocidos desde el pasado mes de junio.

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Los inversores se ponen en el peor escenario posible, aquel en el que Grecia, Portugal e Irlanda necesitarían pedir ayuda adicional al Fondo Monetario Internacional (FMI) para solucionar sus problemas de déficit y endeudamiento público. Por suerte, España no presenta unas magnitudes financieras estatales tan dañadas, pero parece que al parqué, hoy por hoy, esto le importa bastante poco.

En niveles de julio

Así, el efecto dominó de la deuda periférica lastró la cotización del bono español a diez años, que se situó en niveles de julio y llegó a alcanzar un interés superior al 4,51% apenas hora y media antes de la clausura de la sesión bursátil en el Viejo Continente. Esta subida se trasladó a la prima de riesgo, ya que a la misma hora el «bund» alemán hizo suelo intradía en el 2,39%, y el diferencial entre ambas deudas llegó a alcanzar los 212 puntos básicos, el máximo de los últimos cinco meses. Al cierre se relajó hasta los 204 puntos básicos.

Hasta el parqué llegaron los rumores de nuevos problemas de endeudamiento en Grecia y la emisión de bonos a diez años por parte del Gobierno portugués, que tuvo que pagar un interés récord del 6,8% para colocar 1.242 millones de euros de deuda soberana entre los inversores. La prima de riesgo de ambos países se disparó por encima de los 900 puntos básicos en el caso heleno y hasta 446 puntos en el luso.

La Comisión Europea (CE) prorrogó las ayudas de Irlanda para rescatar a sus bancos, un rescate que el Gobierno cifró en 50.000 millones de euros y que expiraba el próximo 31 de diciembre, pero la ampliación lo prolongará hasta el 30 de junio de 2011. El ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan, aplaudió la decisión comunitaria, que permitirá garantizar unos depósitos bancarios valorados en 153.000 millones.

Lenihan consideró que la prórroga comunitaria «avala» la política gubernamental de Irlanda y sus «esfuerzos para restaurar» el sistema financiero nacional, en graves problemas desde el estallido de la burbuja inmobiliaria hace dos años. El mercado no tuvo piedad y la prima de riesgo de invertir en el país se fue por encima de los 600 puntos básicos en su diferencial frente al «bund» germano.

La situación económica de los países periféricos también se hizo notar en los mercados de valores, y el Ibex 35 volvió a ser el más bajista de entre las grandes plazas europeas. El selectivo se dejó un 1,68% de su valor con el fuerte lastre del sector bancario, y Santander lideró los descensos con una caída del 2,94%.

BBVA, por su parte, registró un recorte del 2,71%, y el resto de valores financieros acompañaron a los dos grandes para anular el aguante de los miembros del sector energético. Todos los «blue chips» cedieron posiciones.


Recuperación incierta
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aseguró ayer que las perspectivas de evolución de la economía española en el medio plazo apuntan a una «recuperación gradual», pero que aún está rodeada de «muchas incertidumbres». «Con frecuencia, las reformas económicas más deseables y necesarias son difíciles de aceptar», subrayó Fernández Ordóñez.