«En EE UU el racismo sigue muy presente»

El actor Tom Weston-Jones protagoniza las series «Copper» y «Un mundo sin fin»

Tom Weston-Jones, durante su visita a España
Tom Weston-Jones, durante su visita a España

Apesar de su juventud, Tom Weston-Jones ya se ha reinventado. Podría decirse que posee ese desparpajo camaleónico con el que todo actor sueña y que le ha permitido saltar de un registro a otro sin fallecer en el intento. A sus 25 años, tras haberse curtido en los escenarios de teatros, celebra ahora compartir coprotagonismo en dos series totalmente diferentes: «Un mundo sin fin», basada en la novela de Kent Follet, que se emite los martes en Cuatro, y «Copper», los jueves, a través de Fox Crime.

Ambientada en el distrito de Five Point de Nueva York en 1864, Weston-Jones encarna a Kevin Corcoran, un policía irlandés que lucha por mantener sus principios morales a pesar de que su meta personal es esclarecer por todos los medios qué ha ocurrido con su mujer y su hija desaparecidas. Un anti héroe, tal y como lo define el propio actor, que está fascinado con este papel, ya que, según confesó, le encantan «los personajes hipócritas porque los héroes sólo existen en el mundo fantástico».

John Wayne como inspiración
Atento a cada una de las preguntas que le disparan, como si en ese momento estuviese en la piel de Corcoran y no en la de Weston-Jones, reconoce que su talón de Aquiles es mentir: «Fue el rasgo psicológico más difícil a la hora de interpretar a Kevin, ser bueno manipulando la verdad, a pesar de ser policía». Y aclara que es un problema al que se enfrenta también en su vida personal: «Hay actores que son muy buenos mintiendo, pero a mí se me da fatal». Afirma que para crear su personaje se inspiró en un clásico del western: John Wayne. «Me propuse intentar imitarle», aunque le imprimió su propio sello buscando un equilibrio entre ser «tierno, educado y accesible».

La serie recorre las mismas convulsas calles que la película «Gangs of New York», de Martin Scorserse y, al compartir escenario, parece que la comparativa es obligada, aunque esto es un arma de doble filo que Weston-Jones intenta esquivar con una sonrisa: «‘‘Gangs of New York"es como una ópera, algo grandioso, mientras que ‘‘Copper'' es mucho más íntima».
Esta ficción es una simbiosis de género negro con tintes de thriller. Una serie en la que la puesta en escena y la ambientación han sido cuidadas al milímetro para recrear el Nueva York del último cuarto de siglo XIX. De hecho, incluso el sexo, la violencia y las drogas han sido representados tal y como eran en Five Point. «Tienes que dejar de lado tu sentido moderno de la moralidad y sumergirte en cómo eran entonces las cosas», señala. Con su tono pausado, explica que lo que más le apasiona de la historia de Estados Unidos «es que el siglo XIX aún está muy presente, al igual que el el racismo, algo aterrador».

Los propios guionistas quisieron hacer un guiño a este problema a través del vínculo entre Corcoran y el médico Matthew Freeman (Ato Essandoh). «Es mi relación favorita en la serie, aunque soy reticente a llamarla amistad», recalca el actor, antes de recordar que «Corcoran se vuelve tan racista como el resto de personajes».

Con todo, esta producción deja claro que la frontera entre las series británicas y las americanas se está difuminando cada vez más, aunque Weston-Jones hace un inciso para defender la televisión de su país, ya que «está anclada en la tradición y los americanos saben que los británicos hacemos muy bien los dramas de época». Confía que, en un tiempo no muy lejano, «los norteamericanos y nosotros preparemos coproducciones. Puede ser beneficioso para el mundo entero», comenta.

Pero, ¿cuál es su sueño pendiente como actor? La respuesta la brinda con su mirada azul, que adquiere un brillo más cálido. «Me gustaría trabajar en muchas ficciones como ‘‘Boardwalk Empire'', que cuenta con un alto presupuesto, o también en la serie ‘‘This is England'86'', del director de cine Shane Meadows».