Trampas

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La estrategia política está familiarizada con «la trampa». Algunos gobernantes la utilizan como cebo para seducir a la opinión pública cuyos resul-tados tienen efectos negativos. La gente soporta la coacción y el miedo contra su voluntad, por más que se manifieste, al carecer de un respaldo moral, justo y honesto de quienes deberían protegerla.
El que impone la Ley hace la trampa. Más aclaratorio «las trampas» son utilizadas por los seres humanos y por los animales para obtener determinados objetivos con legalidad.
 ¿Los políticos de turno, tras la aprobación de sus desafortunadas leyes, qué medidas piensan tomar cuando hayan despedido a la mayoría de trabajadores y los pocos que conserven su pequeña nómina tengan que consumir y mantener los niveles adecuados de economía si confirman galardonados economistas que el próximo año se van a cerrar quince mil empresas?
¿Es a la desesperación donde nos ha conducido el falso progreso? ¿Qué defensa, qué soluciones deben aplicar los que están al límite de lo más necesario? No creo sea pesimista al anunciar que el sistema económico no es el más adecuado porque los corruptos son cada vez más ricos y poderosos a costa de los más débiles. ¿Hasta cuándo...?
¿Quién pone en duda la legitimidad de las leyes aunque perjudique? ¿Acaso el engaño, la falta de información y transparencia de algunos abnegados y generosos gobernantes, no es un sistema de «trampas»?