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Crítica de cine / «Attack the block» ****

Asedio a la zona cero

Dirección y guión: Joe Cornish.  Intérpretes: Jodie Whittaker, John Boyega, Nick Frost, Luke Treadaway. Gran Bretaña/Francia, 2011. Duración: 88 minutos. Ciencia-ficción.

  • lo mejor:  el estupendo diseño de los alienígenas y la escena del furgón de policía
    lo mejor: el estupendo diseño de los alienígenas y la escena del furgón de policía

Tiempo de lectura 2 min.

09 de diciembre de 2011. 02:47h

Comentada
9/12/2011

Toda película con alienígena dentro lleva inscrito un comentario político. Cada versión de «La invasión de los ladrones de cuerpos» habla en voz alta del clima social de la década que la alumbró. Por eso es imposible separarse del mensaje de un filme que sitúa una hostil invasión extraterrestre en los suburbios marginales de Londres que, hace pocos meses, fueron la zona cero de los disturbios de parados, indignados y saqueadores que se rebelaron contra el declive de la sociedad del bienestar.  Joe Cornish se aprovecha de la tradición realista del cine social británico para darle la vuelta adaptándolo a las exigencias del género fantástico. El resultado es un híbrido estimulante: Cornish, que participó en «Zombies Party» y «Arma fatal», decide muy sabiamente que sea la ciencia-ficción la que dicte las normas, dejando que el subtexto político surja de forma espontánea de la situación planteada y evitando forzar la cuerda de la parodia.

«Attack the Block» empieza con un robo abortado por la caída de un meteorito. Poco después, ladrones y víctima serán forzados por las circunstancias –el asedio de cientos de alienígenas a una colmena de pisos– a unir fuerzas e ingenio. Diferencias entre razas y clases sociales se eliminan frente a la indiferencia de la Policía, que cerca la zona para que la invasión no se extienda a los barrios más céntricos y menos desfavorecidos. La crítica social está servida, aunque lo más admirable de la película es la velocidad con que se desarrolla el conflicto, el modo en que saca partido de la pobreza de medios, el sentido del humor con que caracteriza a los personajes secundarios (ese impagable Nick Frost, colgado traficante de marihuana) y el rigor y la vitalidad con que Cornish respeta a rajatabla los códigos lingüísticos del género de ciencia-ficción aparentando que los dinamita.

Sobran, quizá, los subrayados que convierten a Moses, el líder de la banda de atracadores de pacotilla, en un héroe local, un nuevo mesías para el alzamiento del pueblo. Y sobran porque «Attack the Block» es cine popular del auténtico, y no necesita verbalizar su mensaje para que el espectador medio entienda la ira oculta entre sus imágenes.

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