Expectación ante el desfile de la Bordiú y Campos por Jesús MARIÑAS

Se vuelve a dudar de la felicidad de Carmen Martínez-Bordiú
Se vuelve a dudar de la felicidad de Carmen Martínez-Bordiú

No las tienen todas consigo ante lo que se dice, inventa y cree. En «DEC» dieron por sentado que hay separación a la vista incluso aventurando que el crucero de Carmen Martínez-Bordiú tendrá su reportaje y servirá cual detonante de una ruptura que parece cantada desde que hace cuatro años se dieron el sí. Nadie confiaba en el futuro de la pareja, pero van tirando. No con la intensidad que ella tuvo por Rossi, provocador de su matrimonio con el duque de Cádiz, y tampoco la fogosa complicidad que al menos durante los primeros tiempos pareció tener con el italiano Roberto Federicci,que luego la seguía cual alma en pena y que al parecer era muy buen amante. Aunque no tanto como el anticuario francés que dio la vuelta a su vida: de ahí nació la espléndida Cinthya y conformaron un plan singular que España no entendía –ni aquélla ni ésta actual– donde Jean Marie hacía convivir a sus dos ex bajo el mismo techo de su casona en las afueras de París. Hasta allá Carmen se llevó el retrato montado que le hizo Dalí, obra maestra que figura entre lo más sobresaliente de la última etapa del genio de los bigotes puntiagudos. Carmen caló bien en la permisiva sociedad parisiense que en Rossi tenía a uno de sus decoradores predilectos. Y sin caérsele los anillos se puso el delantal y colaboró con él en Avelyne, la tienda de antigüedades que tenía en la Rue du Cirque, justo al costado del Elíseo. Rosa Clará, hasta cuatro casas más allá, supo colocarse. Y ahí se mantiene.
Menos probable, o tal amenazan, es la perdurabilidad del emparejamiento de Carmen y el divertido José Campos. Parece que su pasotismo para muchos rayano en la indiferencia mutua, genera hipótesis rompedoras, y hasta Pepa Jiménez, una colaboradora de «DEC», amenazó con la posible disolución parejil. Cada uno por su lado hace tiempo que andan. Y sólo faltaba María de Mora afirmando que compartió con Campos su noche de bodas mientras Carmen lo hacía con Morfeo. De ahí que si viajan juntos tengan habitaciones separadas. Yo los vi actuar así en Incosol. Éramos vecinos: Carmen ocupaba el cuarto 705, yo el 703 y Campos se explayaba en la 709. La semana próxima, el viernes que viene, están anunciados en Incosol para un desfile flamenco de Rocío Trastaviñe para la que Carmen ya desfiló en Sevilla con Gloria Camila, la hija de Rocío y Ortega Cano. Debía acompañarlas Andreíta, que incompareció por los habituales tiquismiquis de Belén Esteban.