Zaragoza

«Aníbal vencedor» adelanta el relato cronológico de la obra de Goya

El Museo de El Prado ha incorporado a sus salas la primera obra documentada de Goya, que lleva el título de 'Aníbal vencedor que por primera vez mira Italia desde los Alpes'. Se trata de un cuadro que el pintor realizó durante su breve estancia en Italia para participar en el concurso de la Academia de Parma del año 1771. A partir de este martes estará expuesta al público.

Este lienzo permanecerá en depósito en el Museo durante seis años en virtud de la formalización de un convenio con la Fundación Selgas-Fagalde, propietaria de la obra, formalizado este lunes por el presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Plácido Arango; el presidente del Patronato de la Fundación Selgas-Fagalde, Gregorio Peña; y el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza.

La obra se exhibe junto al 'Cuaderno italiano', adquirido por Goya durante su estancia en Italia (1769-1771) que contiene, entre otros numerosos dibujos y anotaciones personales, apuntes para la idea compositiva del 'Aníbal vencedor' y estudios para sus figuras principales, Aníbal o la cabeza de toro de la alegoría del río Po, que atravesó el general cartaginés.

Según ha explicado Zugaza, el cuadro, cuya presentación oficial como obra cierta del artista tuvo lugar en El Prado un año después de su identificación, en 1994, como parte de una de las exposiciones programadas con motivo del 175 aniversario de la institución, cubrirá una de las escasas lagunas cronológicas que se dan en la colección de Goya que atesora el Museo.

"Esta obra constituye un paso de gigante para entender la originalidad de Goya", ha apuntado.

Un regalo fantástico
Para Manuela Mena, jefa de Conservación del XVIII en el Prado, el lienzo es "un regalo fantástico para la colección en general del Museo". Mena ha explicado que el cuadro de Goya se llevó sólo una mención en el citado concurso de la Academia de Parma a pesar de que para el pintor hubiera supuesto un espaldarazo en su carrera haber conseguido el primer premio. "Quizás si las tintas se hubiesen adecuado a lo que se llevaba en el momento, lo habría ganado", ha señalado aludiendo a los "tonos pastel"al estilo rococó italiano de la obra.

Manuela Mena ha desgranado las principales singularidades de este lienzo que Goya pintó con tan solo 24 años y en el que el artista aragonés recogió "la sabiduría de sus maestros, como Giaquinto o Tiépolo", ha recordado.

Respecto a la decisión de presentarse a este premio, Mena ha recordado que en un primer momento se pensó en la "vinculación de Parma con la Corte española y en la repercusión que este galardón tendría para su carrera". Sin embargo, "un análisis más detallado del 'Cuaderno italiano' indica que acudió allí influencia también por el grupo de Mengs y su entorno".

Por encima de las indicaciones

Llama la atención, según Mena, cómo Goya pasó por alto las estrictas indicaciones de la Academia de Parma respecto a la realización de este cuadro que debía ilustrar la llegada triunfal de Aníbal tras su paso por los Alpes.

La conservadora jefe ha explicado algunos detalles que denotan el conocimiento y detallado proceso creativo que realizó Goya. Bajo el clasicismo de la moda de la composición y de las figuras, aparece el estudio de la psicología de los personajes y de su estado de ánimo, reflejado en la expresión del general cartaginés, sorprendido de su hazaña y aterrado ante la responsabilidad de conducir a su ejército a la conquista de Roma, "uno de los aspectos más interesantes", según Mena.

Goya coloca a Aníbal en un primer plano. Su silueta y las de las dos figuras que le acompañan, el genio de majestuosas alas y el guerrero a caballo, quedan en el centro de la composición, en una elevación del terreno que les realza, mientras el ejército pasa por detrás descendiendo la montaña hacia Italia. La personificación del río Po aparece en su habitual iconografía de figura masculina con cabeza de buey de afilados cuernos apoyado sobre un ánfora de la que mana agua. La conservadora ha destacado también "la perfección del dibujo de las manos", lo que desbanca la idea de que Goya no sabía pintarlas.

Como ha recordado Manuela Mena, existen dos bocetos preparatorios de este cuadro (uno se conserva en Zaragoza y otro en Estados Unidos). Con esta obra el Prado pone punto de partida a la "visión panorámica"del pintor aragonés que buscó "la forma más consistente"de narrar esta historia, según Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación del Museo.

En virtud del convenio firmado, en contrapartida al depósito de este lienzo, el Museo del Prado se compromete con la Fundación Selgas-Fagalde a realizar el estudio técnico y restauración de cinco obras de su colección y a organizar dos proyectos expositivos en su sede de Cudillero.