Primera División

La cara B del gran Barça

Siempre dio la impresión de que aquellos seis títulos del Barcelona en el primer año de Guardiola tenían una cara B. Que el orden interno del club que presidía Joan Laporta no se correspondía con la brillantez del equipo sobre el césped. Ahora, la directiva de Sandro Rosell ha descubierto que también había una caja B, la que servía para acudir en manada a los conciertos de U2 o para pagar a detectives que espiaran a los periodistas molestos.

Joan Laporta responderá hoy a las acusaciones de la Junta directiva del Barcelona
Joan Laporta responderá hoy a las acusaciones de la Junta directiva del Barcelona

Laporta creía que aquellos seis títulos se traducirían en miles de votos que aseguraran su carrera política para trabajar por la definitiva independencia de Cataluña. Pero ahora resulta que la cara B de aquellos seis títulos puede arruinar la prometedora carrera de aquel hombre que no sabía si ser Kennedy o ser Cruyff. Y las barras de la bandera catalana parecen ahora la sombra de los barrotes de una celda.

No llegará a tanto el asunto que hoy intentará explicar Laporta en una comparecencia pública. Llega el momento de las excusas que ya avanzó el pasado jueves. No da crédito a una asamblea que no estaba dispuesta a admitir sus cuentas.

El Barça se rompe entre los partidarios del Antiguo Régimen y los creyentes en el nuevo orden. Para el Madrid, sin embargo, sólo existe una fe, el nuevo cristianismo. Ronaldo es sólo el profeta porque el dios es Mourinho. El técnico portugués empieza a demostrar que la vida no tiene por qué ser tan aburrida como parecía en el Inter. El Madrid ya es capaz de ganar y divertir. Es cuestión de paciencia esperar que exploten jugadores como Özil. En ello está. Como Di María. Y, además, como dios es bueno, perdona a sus hijos. Por eso Pedro León volvió a jugar. Pero lo mejor es que ha conseguido que sus hijos se quieran. Cristiano e Higuaín ya se abrazan.