Acaba la Presidencia «apagafuegos»

Las numerosas crisis que han ido apareciendo, el protagonismo de otros europeos y ausencias como la de Obama entierran la ambición con la que soñó Zapatero al principio del semestre

Mayo: La UE da luz verde a un plan de rescate europeo y acuerda salvar a Grecia.
Mayo: La UE da luz verde a un plan de rescate europeo y acuerda salvar a Grecia.

BRUSELAS- La casualidad, o puede que el destino, quiso que el día más importante de la Presidencia española de la UE fuera el día de Europa. Y no era un 9 de mayo cualquiera, sino precisamente el mismo en el que se cumplían 60 años de la declaración de Robert Schuman, cuando predijo que «Europa no se hará de una vez, sino gracias a realizaciones concretas, que originen una solidaridad de hecho».El 9 de mayo arrancó la reunión de los ministros de Finanzas del euro, en la que acordaron tras 11 horas la creación de un fondo de 500 millones para rescatar a los Estados miembros en apuros. Pero además de como Presidencia rotatoria, fue un día difícil para España como país, ya que la debilidad interna le obligó a presentar un tijeretazo de 15.000 millones por la presión de sus socios europeos.Aquel día resume lo que han sido estos seis meses. Un semestre marcado por la crisis, pero en el que «las reformas llegaron más por la excepcionalidad de las circunstancias que por el empuje de la Presidencia», resume una fuente comunitaria, y que puso a España en el centro de la diana. La supervisión financiera y la regulación de los «hedge funds» han sido otros dos apoyos sobre los que la UE ha buscado apoyarse para salir de la crisis. «Dosieres muy sensibles y complicados en los que España ha logrado avanzar en los últimos meses», concede Chantal Hugues, portavoz de Mercado Interior. Pero Reino Unido ha sido una bestia negra para España en estos temas, dejando en evidencia a Zapatero por la llamada de Brown para presionarle y retrasar el voto de dichos fondos, o ralentizando un acuerdo con el Parlamento Europeo en el campo de la supervisión financiera.En otros campos, el protagonismo lo llevaron otros, como en el de la gobernanza económica, liderado por el nuevo presidente permanente del Consejo Europeo, el belga Van Rompuy, o en el rescate de Grecia, a través de Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, el comisario Rehn, y la pareja Merkel y Sarkozy.El bloqueo de unos y la nueva realidad del Tratado de Lisboa, personificada en la figura de Van Rompuy, minimizaron los golpes de efecto de Zapatero. El tratado relega a la Presidencia rotatoria a un segundo plano como coordinadora de los consejos sectoriales, cediendo el primer plano al presidente permanente. Y España quiso hacer de esta realidad impuesta virtud, y reescribir su pase al «backstage» de la coordinación como una generosa cesión. «Ha habido una colaboración muy buena entre Van Rompuy y la Presidencia española» resume un portavoz del círculo del político belga. Sin embargo, esta fuente relativiza la generosidad de Madrid por ser una obligación y, sobre todo, porque Van Rompuy dio también su brazo a torcer permitiendo la participación de Zapatero durante las ruedas de prensa finales de las cumbres europeas, y la celebración de las cumbres con América Latina y Marruecos en suelo español. «El periodo de transición también benefició a España, y eso es algo que no va a volver a ocurrir», remacha la misma fuente.Precisamente las cumbres, o más bien la falta de dos de las tres más importantes, han sido los peores reveses. Como foto quedó la cumbre con América Latina en Madrid, donde se firmaron acuerdos de comercio con América Central, Colombia y Perú, y se reabrieron las negociaciones con Mercosur. En la otra cara, la gran ausencia fue la del presidente Obama, a quien se esperaba desde hace meses en Madrid, y que, para hurgar más en la herida, dijo que nunca planeó viajar en primavera a Europa. Tan sonora como esta ausencia fue la cancelación de la cumbre Unión por el Mediterráneo, un doloroso revés para España por su esfuerzo diplomático en la zona. España se encontró con la dura realidad de Israel que convirtió su prioridad en un imposible: el «Dubaigate» y el ataque a la flotilla. Un ejemplo concreto pero que deja el sabor de lo que ha sido precisamente el «leitmotiv» de la Presidencia española: demasiado propagandista en su ambición y cargada de mala suerte. Además de la crisis del euro, tuvo que lidiar con la tragedia de Haití, el terremoto de Chile, la crisis de las cenizas del volcán o una Comisión sin formar durante dos meses. Demasiada excepcionalidad para una agenda cargada de imposibles. España se va sin cambiar la Posición Común respecto a Cuba (los países han dado como regalo a Moratinos tres meses para un intento final), la supervisión financiera será muy difícil que se apruebe en primera lectura, y la puesta en marcha del nuevo Servicio de Acción Exterior, la nueva red diplomática europea, todavía tiene que recibir el visto bueno de los grupos políticos de la Eurocámara, dentro de los cuales sigue habiendo reticencias. Otros éxitos que se esperaban, como la euroorden para la protección de las mujeres, salió adelante a trompicones tras un duro encontronazo con la vicepresidenta de la Comisión, Viviane Reding, quien acusó a España de imponer sus «intereses nacionales».Lo cierto es que resulta destacable la negociación en tiempo récord un nuevo acuerdo de intercambio de datos bancarios con EE UU, que se firmará mañana en Bruselas, el acuerdo para la nueva propuesta de la llamada directiva de «turismo sanitario» y la publicación de las pruebas de resistencia de los bancos, que Zapatero consiguió como victoria personal en la última cumbre a sus socios.Pero más que por la huella que se buscó dejar, la Presidencia «será recordada por lo que ha ocurrido en ella», comenta José Ignacio Torreblanca, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. «Hemos pagado la novatada de ser la primera del nuevo tratado, en la que organizas y pagas pero tu presidente y tu ministro de Exteriores no pueden salir en la foto para recibir el mérito». Zapatero ofreció a Europa una Presidencia de tres pistas, pero con tanto fuego alrededor en el circo se ha tenido que contentar con que le ayudaran a apagar las llamas. Pura solidaridad de hecho, como predijo Schuman.