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Crítica de cine / «Tenías que ser tú»: Ay la gracia de Doris Day

Director:  Anand Tucker. Guión:  Deborah Kaplan y Harry Elfont. Intérpretes:  Amy Adams, Matthew Goode, Adam Scott. USA/Irlanda, 09. Duración: 91 min. Comedia romántica

Es difícil saber por qué un género como la comedia romántica, tan femenino él, dedica todas sus energías a humillar a sus heroínas. Es lo que le ocurre a Anna Brady, Doris Day moderna, enamorada de su agenda y obsesionada, cómo no, con pasar por la vicaría con un cardiólogo que le hace más caso a las aortas de sus pacientes que a ella. Por más odiosa que resulte Anna –que lo resulta, y mucho–, es malvado castigar al único personaje de la película que decide hacer algo: contra viento y marea, de un modo un tanto neurótico, vale, pero Anna (a la que Amy Adams no puede rescatar del cliché) es la que lleva las riendas de la acción ante sus «partenaires» masculinos, más bien pasivos.
El ritual de humillaciones por el que tendrá que pasar para llegar a Dublín el día 29 de febrero y proponerle en matrimonio es inabarcable, y coloca a esta «Tenías que ser tú» entre las peores de su calaña, porque, además de sexista y reaccionaria, es sádica a más no poder. Ocurría lo mismo en «Confidencias a medianoche» y «Pijama para dos»: lo único que diferencia esta película de las del tándem Doris Day-Rock Hudson es que tiene bastante menos encanto.

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