Historia

Y si gana RbCb

Había una vez dos jóvenes hermanas que vivían en una aldea, en un rincón de la galaxia, llamada Aldea de San Global. Ambas hermanas eran admiradas por sus cualidades, pues no carecían ni de belleza ni de ingenio.

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Y, por supuesto, como eran jóvenes, hermosas e inteligentes, también eran odiadas con esa fiereza que sólo despiertan la gracia y el esplendor ajenos o una enfermedad terminal propia. De modo que, tanto la dulce María como la sagaz Ruby, poseían un sinnúmero de incondicionales, casi tantos como detractores. Eran amadas y aborrecidas con gran intensidad. Un día, llevado por su adoración, un devoto de María decidió preguntar a las gentes de la aldea qué opinión les merecía su venerada muchachita. Los aldeanos, que sabían de la idolatría del jovenzuelo hacia María, le contestaban que la amaban (para no turbarlo a él), o que la detestaban (para fastidiarlo). El mozo hizo un recuento de las respuestas y concluyó que María era mayoritariamente reverenciada por los aldeanos. Dedujo que sería elegida por el Príncipe para contraer matrimonio: no había ninguna chica tan bella y respetada. Pronto corrió el rumor de que Su Alteza la convertiría en su esposa. Y todos razonaron que, entonces, la hermana mayor de María, Ruby, a causa de su belleza arrebatadora, no tardaría en ser objetivo del dragón que vivía en las montañas y se zampaba una beldad cada cuatro años.

María, confiada a su supuesta maravillosa suerte, se dedicó a preparar el ajuar y los afeites para sus desposorios reales, además de la lista de bodas y la de invitados (¡nadie querría perderse el enlace del siglo!). Entretanto su querida hermana planeaba un futuro radiante, Ruby –que tenía aterradoras pesadillas con el dragón local– hizo las maletas y se puso a buen recaudo. ¡No estaba dispuesta a convertirse en hamburguesa!

María esperó al príncipe, crédula, durmiendo cada noche con las ventanas abiertas. Pero fue el dragón quien llegó primero. Como Ruby se había fugado, y la única damisela sublime que quedaba en el pueblo era la cándida María, el dragón la raptó y se la comió sin guarnición. Poco después, Ruby regresó y se casó con el príncipe.

Moraleja: nunca debemos fiarlo todo a las intenciones, son más fiables los hechos.
Nota: ¿Y si, pese a las encuestas, que sólo son intenciones, Rubalcaba gana aunque sea por los pelos el 20-N…?