El Congreso donde se despejará el liderazgo de la próxima década

PEKÍN- El selecto club de los nueve hombres más poderosos de China, el Comité Permanente del Politburó, se reunió ayer para decidir el futuro de Bo Xilai y para ponerle fecha al XVIII Congreso del Partido Comunista, que finalmente será el 8 de noviembre. La cita abre un crucial periodo de transición en el que se decidirá el rumbo de la segunda potencia mundial en la última fase del proceso de apertura y reformas que inició a finales de los años setenta. Del Congreso saldrá la composición de la nueva cúpula, por cuyos asientos han negociado en los últimos meses las diferentes familias que se disputan el poder. Algunos analistas esperan que se rebaje de nueve a siete la cifra del Comité Permanente y se da por hecho que al frente del Partido quedaría el actual vicepresidente, Xi Jinping, quien el año que viene relevaría a Hu Jintao y posteriormente tomaría el control de las Fuerzas Armadas. Así mismo, el actual primer ministro, Wen Jiabao, se espera que sea sustituido por el actual viceprimer ministro, Li Keqiang, manteniendo un cierto equilibrio entre las dos principales facciones. Sobre la composición final del Comité Permanente hay muchos rumores, lo que está claro es que de su composición final depende el corte de las reformas que emprenderá el país en la próxima década, en la que algunos economistas esperan que China dispute con EE UU el primado en la economía mundial. La llamada «sexta generación» de dirigentes chinos asumirá las
riendas en un momento difícil, ya que tendrá que gestionar los enormes desequilibrios generados en tres décadas de desarrollo junto a la previsible desaceleración de la economía.