Muere Odón Alonso el maestro de directores

Dirigió las principales formaciones nacionales

Odón Alonso será enterrado este mediodía en Soria
Odón Alonso será enterrado este mediodía en Soria

Pocos directores conocían mejor el mapa de orquestas españolas que Odón Alonso. El músico, que falleció ayer en Madrid a los 86 años, había agitado su batuta en los más grandes y pequeños podios de este país. Así lo reconocieron ayer desde el presidente del Gobierno, que envió un telegrama a la familia, hasta los más importantes auditorios españoles que expresaron su pérdida por la pérdida del maestro. Alonso nació en una familia de reposteros muy aficionados a la música –su padre era también director– y comenzó su carrera como concertista de piano en su repertorio estuvo presente desde la polifonía y los madrigales hasta el jazz pero pronto se escoró hacia la dirección en la vertiente sinfónica. Tras una etapa de formación en Italia y Austria se puso al frente de la orquesta y coros de Radio Nacional de España, que dirigió hasta 1956.


40 estrenos
En ese año se hizo cargo de la dirección musical del Teatro de la Zarzuela con motivo de la reapertura. En 1960 comenzó una de las etapas más estables de su carrera pues estuvo al frente de dos grandes agrupaciones con sede en Madrid. Primero en el foso de la Orquesta Filarmónica de Madrid, donde permaneció ocho años en los que llegó a estrenar 40 obras, entre las que se incluyen «Alexander Nevsky», de Prokofief; «Canticum Sacrum», de Stravinsky, «Laudate Pueri», de Pergolessi... Después, fue contratado por la Orquesta Sinfónica de Radio y Televisión Española, en la que permaneció 18 años.

Tanto tiempo después de permanecer al frente de conjuntos estables en nuestro país, puso tierra de por medio y se hizo con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico durante seis años, heredó el puesto de John Barnett y elevó la calidad de la formación caribeña hasta un nivel internacional. En 1993 volvió a España para ponerse al frente de la Orquesta Clásica de la Comunidad de Madrid, dos años más tardes se trasladó como director titular a la Orquesta Filarmónica de Málaga (1995-1999), aunque fue entonces cuando empezó su proyecto más personal, el Otoño Musical Soriano.


Compositor de cine
Como él mismo lo definía se trata de un festival «íntimo, pequeño poético», hecho a la medida de la ciudad, en el que se abordaron encargos basados en la creación de personajes ligados a su historia como Gerardo Diego, Antonio Machado o Gustavo Adolfo Bécquer. Por su deseo expreso el entierro tendrá lugar en la capital soriana, hoy al mediodía. También realizó alguna incursión en el mundo de la composición cinematográfica con la banda sonora de películas como «Residencia para Espías» (1966) o «El Diablo que vino de Akasawa» (1971), ambas de Jesús Franco. Fue reconocido con la Orden de Isabel la Católica, la Medalla de Oro de Unicef, la consideración de «Officer de L'Odre des Arts et des Letres» del Gobierno francés; la de hijo adoptivo de Puerto Rico y la Orden de Cisneros (1964).