Casas acierta su pronóstico y «triunfa» cuatro años después

Logra evitar el voto de calidad y la sombra de Rumasa

El pasado 26 de mayo, la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, daba por seguro que la sentencia del Estatut que tanto se hacía esperar tendría un final feliz antes del verano. Y acertó. Pocos días después se celebraba un pleno donde ya presentaba su borrador de resolución, aunque entonces no se logró la mayoría. Ayer, en «segunda convocatoria», sí existió ese consenso necesario, gracias al apoyo del «progresista» Manuel Aragón y del «conservador» Guillermo Jiménez. El aval de Aragón al texto no causó sorpresa alguna, ya que vio cómo el fallo recogía de forma tajante su pretensión de que de forma taxativa se estableciese que la definición de «Cataluña como nación» y la «realidad nacional de Cataluña» carecían de todo efecto jurídico.Sí causó, en cambio, más sorpresa el respaldo de Guillermo Jiménez a un texto del que se habían desmarcado sus compañeros «conservadores» Javier Delgado, Vicente Conde, Jorge Rodríguez-Zapata y Ramón Rodríguez Arriba, quienes eran partidarios de un mayor «recorte» al Estatut.De esta forma, María Emilia Casas ha evitado que la resolución saliese adelante con su voto de calidad y que se recordase esta sentencia como lo fue en su día la de la expropiación de Rumasa.Así, dejará el Tribunal Constitucional con la «vitola» de haber sido quien ha logrado unir «sensibilidades» para fallar un recurso tan espinoso como el que el PP interpuso el 31 de julio de 2006, contra un Estatut en un referéndum en el que no votó más de la mayoría de los catalanes y donde más del 25 por ciento de los que acudieron a las urnas lo hicieron en contra. Se puede decir que sale «triunfadora» de esta espinosa cuestión, aunque, eso sí, casi cuatro años después de la presentación de recurso y más de dos años y medio desde que comenzaron los debates. Más vale tarde que nunca.