«In time»: El tiempo se acaba

Dirección y guión: Andrew Niccol. Intérpretes: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Olivia Wilde, Alex Pettyfer. EE UU, 2011. Duración: 107 minutos. Ciencia ficción/thriller.

«In time»: El tiempo se acaba

Con permiso de Fritz Lang, desde que en los 50 la industria cinematográfica de EE UU la consagrara como un género mayor y muy popular (hubo entonces títulos deliciosos como «Ultimátum a la tierra», «La invasión de los ladrones de cuerpo»...), la ciencia-ficción nos ha regalado momentos de gloria y otros que todos querrían olvidar, incluidos sus directores. A ese tipo de filmes, más complicados de lo que parece, se adscribe «In time», que viaja hasta un mundo no demasiado lejano que ha conseguido anular el gen causante del envejecimiento, de manera que la humanidad aparenta tener 25 años. Una bicoca, pensarán los adictos al bótox, aunque tiene trampa: el tiempo se utiliza como moneda de cambio para evitar la superpoblación; o sea, que a los ricos les sobran siglos y piensan que la inmortalidad ya no suena a utopía mientras los pobres barruntan cómo conseguir unos segundos más de vida. Will ( Justin Timberlake, todavía bastante verde), un tipo sin recursos injustamente acusado de asesinato, decide huir y secuestrar de paso a una joven heredera (la encantadora Amanda Seyfried). Trasuntos de «Bonnie and Clyde» preapocalípticos, ambos están llamados a enamorarse y, para reforzar las evidentes aunque no del todo saciadas pretenciones sociales y subversivas del filme, robar miles de horas y repartirlas luego entre los menos favorecidos. La cinta, que tras un arranque singular y atractivo poco a poco deviene en una película de acción como mandan los cánones de Hollywood, resulta sin embargo entretenida si no tenemos demasiado en cuenta su, en el fondo, no confesa convencionalidad. Ya sea a golpe de minutos o dólares, que ganen siempre los buenos, por favor.