El análisis Sin derroches

Lleva las cuentas de la Jornada de la Juventud y tiene la confianza de los obispos españoles. Fernando Giménez Barriocanal tiene experiencia a la hora de desmantelar leyendas negras sobre el dinero de la Iglesia.

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¿Se puede decir que la JMJ será «rentable» para España?
–Será un acontecimiento, también desde el punto de vista económico, de gran relevancia y rentabilidad para España y su economía. Más de 400.000 extranjeros acudirán a España (lo que supone casi el 1% del total de visitas turistas anuales) lo que conllevará muchos millones de euros de ingresos. La imagen de España se proyectará en todo el mundo, teniendo en cuenta que ya hay peregrinos inscritos de más de 190 países. Todo ello supondrá un efecto inducido a medio plazo de gran importancia.

¿Puede incluso ayudar a crear empleo?
–Los días previos en las diócesis, los servicios a acometer, viajes, infraestructuras, etc., están generando riqueza a todos los niveles: cientos de puestos de trabajo, revitalización de algunos sectores y por supuesto, recaudación efectiva de impuestos como el IVA y el de Sociedades que compensa sobradamente los beneficios fiscales previstos en la ley de mecenazgo para este tipo de eventos.

Hay quien habla de «privilegios» eclesiales...
–Las administraciones públicas no ponen dinero pero sí sus equipamientos, que son públicos, es decir, de todos, y por tanto también de los católicos. Los católicos también somos contribuyentes. No es privilegio que las administraciones colaboren con aquellas actividades consideradas de «excepcional interés» y la JMJ tendrá la máxima relevancia mundial.