Respuesta a Luis María

La Razón
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Mi queridísimo, me has escrito una de tus cartas en «El Mundo». Yo te contesto desde aquí, desde LA RAZÓN, que hiciste posible con tu talentazo de periodista y tu carácter infatigable. Darte las gracias es poco, te las he dado mil veces, porque tú siempre has estado en mis estrenos, en mis alegrías y zozobras vitales. Me llamaste un día, después de ver las «Noches de amor efímero», a principios de los noventa, y no te fuiste, no nos fuimos ya el uno de las letras del otro. Con tu memoria monumental e intacta me has ido recordando momentos de mi trayectoria. Y con tu generosidad excepcional te has hecho imprescindible en mi corazón. Sé que estás ahí, aunque últimamente me seas completamente infiel con otra dramaturga. Sé que estás fascinado con ella, tanto como para nombrarla en esa carta tan bella, que era para mí. Pero no me duele porque sé que, gustándote lo auténtico, volverás a caer rendido en mis brazos. Perdona amigo, será el egocentrismo del artista. Quería decirte que el mundo del teatro español no sería el mismo sin tu presencia. Eres un mecenas del alma teatral. Y si tuviéramos más ansones en los medios, el teatro de autor vivo, patrimonio del futuro teatral de un país, estaría salvaguardado. No conozco a nadie que ame y defienda el teatro contemporáneo tanto como tú. Sin prejuicios, sin dogmas; abierto a lo nuevo y a lo clásico; con el disfrute del entendido que no ha perdido la inocencia. Querido, te diría muchas cosas más, pero el espacio se acaba. Así que te nombro, sólo a ti, en negrita si pudiera ser: Luis María Anson.