Antonio López por fin en casa

Han pasado 18 años y algunos desencuentros, pero la obra del maestro vuelve a exhibirse en Madrid. Obra viva, inacabada, piezas maestras dedos décadas

El Thyssen inaugura una retrospectiva «única» de Antonio López
El Thyssen inaugura una retrospectiva «única» de Antonio López

Dicho con toda sencillez, después de la exposición de 1993 en el Reina Sofía, «lo último que esperaba era aparecer por Madrid con una exposición que no fuera comercial. Me daba muchísima pereza», confesaba ayer Antonio López en la inauguración de la esperadísima retrospectiva que él mismo presentó como el que invita a pasar al salón, como el que recibe en pantuflas y mantiene intacta su dignidad. El que se siente de vuelta en casa con todos los trofeos ganados. «Esta es una exposición de cuerpo entero, sin trampa ni cartón. Aquí está lo mejor y lo peor de mi vida», anunció.

La última vez que López, el pintor vivo más importante y cotizado en España, mostró su obra en Madrid fue en el Museo Reina Sofía, y al de Tomelloso (Ciudad Real, 1936) se le quitaron las ganas. Incluso cuando, tras recibir el Premio Velázquez en 2006, le recordaban desde el Ministerio de Cultura con insistencia la «obligación y oportunidad» de volver a exponer en el Reina. «Pero era difícil, porque mucha obra estaba fuera, y otras no habían madurado lo suficiente. Ellos querían una exposición a toda costa, con lo que fuera, y a mí me parecía mal hacerlo a destiempo», afirmó el maestro. En cambio, en el Thyssen, la obra «se renueva con los fondos de figuración» propios. «No hay justicia en el mundo de los artistas. A algunos se les va la mano y se discute el trabajo de gente con un talento enorme. Pero no hay manera de medir nuestro trabajo por sus méritos. El terreno del arte figurativo es extraordinario, el problema es que necesitas la aquiescencia de los demás. Pero no quiero hablar de esto, que me pone de mal humor», dijo, como había prometido, con sencillez.

La muestra, de 130 piezas, está comisariada por su hija, María López Moreno, y por Guillermo Solana. «Era muy reticente a volver a exponer. Y después de que no saliera adelante la idea del Reina Sofía, que era el lugar natural, se convirtió en otro obstáculo. Sólo quería volver a presentarse en Madrid cuando tuviera obra de la calidad que el público merece», explicó Solana, que ha logrado la proeza de meter en el hall del Museo la enorme «Mujer de Coslada».
 
Lo que sigue es una invitación a la creación del maestro durante dos décadas. Primero, la obra reciente, mucha de ella inacabada, como la colección de imágenes sobre la Gran Vía que sigue ampliando a distintas horas de los primeros días de agosto. Son cuadros que volverán a descolgarse y a seguir inacabados durante mucho tiempo, como es dogma en el artista, que nunca sabe cuándo están terminados. «Me interesa mucho entrar en los talleres de los compañeros. Para mí, es muy interesante». La serie de la Gran Vía le sirvió para explicar algunas cosas que le han pasado en dos décadas. La primera es que le resultaría imposible pintar la plaza de Atocha con una pareja copulando («Atocha», 1964), ni plantarse al amanecer en la confluencia de Alcalá con la Gran Vía, para dibujar con la paleta llena de contaminación. «Algún investigador verá algún día que en ese cuadro hay monóxido de carbono», anunció bromeando. «Yo ya no quiero esas incomodidades, prefiero otras», añadió López, camisa a rayas y una bolsa bandolera con la que recorrió la exposición junto a la prensa.


«Lo que ocurre en la vida»
«Aquí hay cuadros míos de cuando tenía 17 años. Están mis aciertos, mis momentos de lucidez y de fracaso. Yo voy a seguir creando y me interesa venir a leer lo que me ha pasado en este tiempo, porque es algo enigmático pero me puede ayudar a seguir pintando. A veces me acerco a estas obras como si no fueran mías, aunque lo recuerdo todo de cuándo las pinté, lo que sentía en ese momento, lo que me ocurría a mí y a los que me rodeaban. Pero no me parecen mías», reflexionaba el artista en voz alta. «Es difícil saber lo que te ha ocurrido en la vida. Los cambios voluntarios los puedes contar, pero no puedo explicar lo que le ha pasado a mi biología. Aparentemente no noto diferencia, podría volver a pintar lo mismo, pero si pudiérais ver a mi lado mi cara de hace 30 años, lo comprenderíais», y siguió: «Yo amo lo que hago porque es para los demás, como el campesino ama sus sandías», y la sala contuvo el aliento.


Recién salida del taller
No hay un orden cronológico en la disposición de las piezas. Parte de la obra más tardía, y se agrupa más o menos temáticamente, en torno a los tres grandes núcleos de su producción: la ciudad de Madrid, los árboles y la figura humana que plasma tanto en pintura, dibujo o escultura. En la selección de la segunda parte, la figura humana tiene un papel importante, y varios «descubrimientos», con obras que no se han mostrado con anterioridad o que se encuentran en colecciones privadas. Por ejemplo, «Hombre tumbado» que acaba de salir de la fundición y que López ha decidido cómo colocar. La tercera parte es, en realidad, otra exposición. «Después de haber mostrado lo que ha aportado durante las dos últimas décadas, se remonta hasta el año 1954, en una especie de autobiografía del pintor que culmina en una ojeada íntima al taller del artista», según Solana. Además, todos los sábados del mes de julio podrá verse en el salón de actos la película «El sol del membrillo» (1990-1992) en la que Víctor Erice explora el proceso de creación de su obra como un diario que capta la realidad.

Ahora que ha terminado el montaje de la exposición, López volverá al estudio a ocuparse de un encargo especial, un «hermoso problema». Se trata del retrato de los Reyes, en realidad los cinco retratos de los monarcas y sus hijos. «Es un cometido que me ha hecho mucho bien, porque había algo señalándome desde lejos. Nunca en mi vida he pintado un retrato de cuerpo completo, y me asombra la desconfianza que he tenido por representar a la figura humana completa». Para el artista, esa «es la puerta para volver a iniciarme en la figura humana. Cuánto estoy disfrutando, pasando todo ese tiempo con esas personas, aunque no estén, sólo sean fotografías, pero acercándome a conocerles», aseguró. Los retratos no han sido cedidos por Patrimonio Real para la exposición, como tampoco ha podido viajar la escultura de los monarcas que está en Valladolid. «Bueno, no tendremos a los Reyes en retrato, pero el lunes estará aquí la Reina en carne mortal, que no es poca cosa», ironizó Guillermo Solana, sobre la inauguración oficial de la muestra.


EL PERSONAJE
Iluminar El Pilar
El proyecto está estancado, pero parece que podría volver a moverse. A Antonio López (arriba) le ofrecieron decorar una de las cúpulas de la Basílica de El Pilar de Zaragoza con una intervención tanto en la cúpula como en el suelo. «Pero no cuajó. Y me resulta muy interesante porque parece que la pintura religiosa se ha perdido, que ya no existe ni tiene sentido, y que el arte ya no se hace para Dios, sino que ahora habla sólo de sí mismo. Y a ver ahora cómo volvemos a hablar de los dioses... presentaré un boceto, ¡pero vete a saber!», dijo bromeando.


- Dónde: Museo Thyssen Bornemisza.
- Cuándo: del 28 de junio al 25 de septiembre, de martes a domingo.
- Cuánto: 7 euros.