La infancia cada vez más corta

El modelo educativo y social empuja a los niños a adoptar roles de adulto, adelantando así la adolescencia

Los niños españoles empiezan a beber antes de los 14 años
Los niños españoles empiezan a beber antes de los 14 años

La globalización, el endurecimiento de las condiciones laborales, la falta de un modelo educativo idóneo y la escasa formación de los padres, unido a los modelos sociales impulsados desde el Gobierno y al consumo de las nuevas tecnologías sin ningún tipo de control ha acortado en los últimos años la infancia de nuestros niños que, cada vez a edades más tempranas se convierten en adolescentes.

Un reflejo de esta realidad es la Encuesta Escolar sobre Alcohol y Drogas en España (Estudes) 2010-2011, hecha pública ayer por el Ministerio de Sanidad, según el cual la edad media de inicio del consumo de alcohol entre los menores en España es de 13,7 años y el 58,8 por ciento de los adolescentes entre 14 y 18 años ha admitido haberse emborrachado por lo menos una vez en la vida.

Pero éste no es el único ejemplo. La reforma de la Ley del Aborto ha permitido a más de doscientas menores que abortaran por su cuenta y sin necesidad del apoyo de sus padres en una decisión que las marcará de por vida.

La delincuencia infantil se ha disparado en los últimos años, con muchos casos que han saltado a las portadas de los medios de comunicación y que han revelado la ineficiencia de la Ley del Menor, que considera inimputable a los menores de 14 años, a pesar de que el inicio de la actividad delictiva de estos niños comienza a edades más tempranas.

¿Qué esta pasando? Todos los expertos coinciden en que los menores maduran demasiado deprisa. ¿Las causas? Según explica Carmen González, presidenta de la Fundación Salud 2000 y ex jefa de Gabinete del Defensor del Menor durante 14 años, son fundamentalmente tres. «La organización social nos obliga a vivir muy deprisa, fenómeno que se ha incrementado con la implementación de las nuevas tecnologías. En el terreno jurídico, somos el país de Europa donde a los niños se les considera adultos a edades más tempranas. Así, pueden contraer matrimonio a los 14 y tener hijos o mantener relaciones sexuales a partir de los 13 años, cuando no se tiene la madurez suficiente para afrontar esas situaciones». Esta situación, apunta González, hizo que el Comité de Derechos del Niño de la ONU diera un aviso a España de que había que realizar cambios».

Políticas erróneas
En este sentido, añade, «tampoco ha ayudado que las jóvenes puedan abortar a los 16 años sin consentimiento paterno o la aprobación de la píldora del día después. Todo provoca una excesiva sexualización de la infancia muy temprana, que se ve reforzada por las imágenes de modelos sociales de niñas pintadas, muy delgadas y vestidas con ropa que corresponde a edades mayores».

El tercer pilar «es el acceso total a la información que proporcionan las nuevas tecnologías sin que tengan capacidad para digerirla. Esta información supone una fuerte presión social sobre los jóvenes hacia determinados estereotipos sociales».

Esta realidad no es ajena a los psicólogos, que ven alarmados el cambio de valores y los cada vez más frecuentes problemas provocados por esta madurez sobrevenida en el ámbito familiar. La psicóloga infantil-juvenil Isabel Menéndez Benavente lleva más de 30 años trabajando con niños y considera que la situación actual es muy preocupante: «La adolescencia empieza mucho antes de los 12 años en las chicas y los 13 en los chicos. Cada vez se acorta más el inicio de la adolescencia, no el final, y tendemos a la adolescencia eterna».

Esta experta tiene claro que la causa de esta situación es la soledad en la que viven los niños. «Los hacemos responsables demasiado pronto. Con nueve-diez años les dejamos solos en casa porque tenemos que trabajar, los abuelos no están en condiciones y no queremos contratar ayuda externa. Además, como no pasamos tiempo con ellos los sobreprotegemos, intentamos no frustrarlos, darles todo hecho». Por ello, explica, «cada vez se aburren más y quieren ser mayores para tener más alternativas de ocio. Como consecuencia de esta ecuación, «se incrementa la delincuencia y el aumento de la agresividad de los niños con sus padres. Acostumbrados a tener todo lo que quieren, cuando no se les concede lo buscan por sus propios medios y si tienen que delinquir para conseguirlo lo hacen».

La campaña de Sanidad presentada ayer «Hablar con ellos hoy, evitará un mal trago mañana» es «un paso en ese sentido, pero la solución pasa por la implicación de los padres que con esfuerzo y sacrificio dediquen tiempo a jugar con sus hijos, a ofrecerles alternativas de ocio fuera de casa que les hagan disfrutar», dijo.


España, en el punto de mira
El informe «La infancia en España» de Unicef señala siete desafíos:
-La dotación de recursos para la infancia es de las más bajas de Europa.
-Falta de coherencia en la aplicación de normativas entre administraciones.
- Persistencia de desafíos como la inequidad, la exclusión social y la vulnerabilidad de derechos.
- Elevados índices de pobreza infantil.
- Mala calidad de la enseñanza y de los resultados educativos.
- Falta de protagonismo de la infancia en la agenda política y social.n Importante déficit en participación infantil.