Del fin de ETA al «ya se verá»

El Ejecutivo de Zapatero vuelve a jugar en la cuerda floja. Las voces que hablan sobre los movimientos de Batasuna para concurrir en las elecciones municipales de 2011, un posible pronunciamiento de ETA de renuncia definitiva a la violencia, e incluso la posibilidad de una nueva negociación cada vez son más fuertes

Declaraciones recientes de Zapatero, Rubalcaba y Blanco
Declaraciones recientes de Zapatero, Rubalcaba y Blanco

Después del verano existía ya un cierto «ruido» tras las manifestaciones de dirigentes de la izquierda abertzale apostando por las vías exclusivamente pacíficas. A ello se unieron los comunicados de ETA en la que anunciaban la interrupción de las «acciones armadas ofensivas» y la posibilidad de un alto el fuego permanente e incluso su disponibilidad de «ir más lejos». Los partidos coincidieron en exigir más hechos y menos palabras y el Gobierno lo tildó de «insuficiente y fraudulento». El discurso era contundente, pero en un mes ha cambiado.

En septiembre Zapatero advertía de que «el tiempo de las treguas ya ha pasado» y el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba insistía en el mismo mes en que «las treguas como concepto de paz para abrir un proceso de diálogo están muertas». Todos veían indicios del fin de ETA. De hecho, el ministro de Fomento, José Blanco garantizaba el 25 de octubre que «el fin de la banda está próximo», indicios que han pasado a un «ya se verá». La nebulosa se ha desatado en los últimos meses después de que Zapatero dijese en su comparecencia para explicar el cambio de Gobierno que los pasos de la izquierda abertzale, aunque insuficientes, no serán «en balde». Además, el hecho de que el presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren vaya a acudir a declarar como testigo de la defensa del juicio contra Otegi el próximo 11 de noviembre por enaltecimiento del terrorismo, la posible reunión entre miembros de Batasuna con miembros del PSE (desmentida por ambas partes), los acercamientos a presos, y el pacto entre PNV y Gobierno para sacar adelante los Presupuestos han alimentado los rumores. Los miembros del Ejecutivo se han quejado de que hay demasiado «ruido» respecto a este asunto. Desde que el Ejecutivo abrazara a los nacionalistas las palabras de que existe gran «sintonía con el PNV ante el fin de ETA», aumentan las dudas. Esa «sintonía» era vista con recelo por las víctimas.

Y es que mientras Rubalcaba insiste en que «o ETA deja la violencia o Batasuna abandona ETA» y «no hay más», se reunía con el presidente del PNV Iñigo Urkullu quien afirma que «debe existir una política penitenciaria distinta» y hay que «profundizar en algo más que la pretensión de la derrota policial de ETA». La creencia de un fin de la banda se dispersa con el tiempo y ayer Urkullu, en una entrevista a RNE, afirmó que su partido «sospecha» y «trabaja» con la hipótesis, «más que probable», de que ETA no esté dispuesta a cesar en su actividad terrorista y que los movimientos de Batasuna nacen de la necesidad. Además, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ayer defendía que el Gobierno debe hablar de ETA con «claridad y prudencia».