La Guardia Civil confirma que los cortes en las grabaciones no son accidentales

La Policía achacó a fallos técnicos los cortes en la grabación efectuada en el bar Faisán el día del supuesto «chivatazo» a ETA. Se trataba, insistió el equipo investigador dirigido por Carlos Germán, de un hecho accidental. Pero la Guardia Civil no comparte ese diagnóstico.

Fachada del bar Faisán, lugar de presunto cobro de pagos a ETA
Fachada del bar Faisán, lugar de presunto cobro de pagos a ETA

Preguntado por el juez Pablo Ruz, el Instituto Armado remitió el pasado viernes un informe al magistrado en el que concluye que esos lapsus en la cinta remitida a la Audiencia Nacional no son, en ningún caso accidentales. Aunque según ha podido saber este periódico, la Guardia Civil en ningún caso habla de manipulación, sí descarta el deterioro de las cintas (una de las posibilidades esgrimidas por la Policía), dado que éstas, recalca, eran nuevas. En cuanto a los «agentes externos» a los que aludía el equipo investigador, la Guardia Civil sólo contempla una intervención maliciosa o un descuido como origen de los cortes, aunque en ningún caso prejuzga lo que pudo ocurrir.

Además, añade un dato que puede ser trascendente en el desarrollo de la investigación: los cortes se produjeron en el mismo momento de la grabación, por lo que la cinta no fue posteriormente editada para eliminar esos pasajes de la grabación. El instructor había preguntado a la Guardia Civil si los cortes en la cinta eran «simultáneos» a la grabación original o si se habían producido con posterioridad, interesándose por la «intencionalidad o accidentalidad de los mismos».

Según fuentes jurídicas, los dos únicos funcionarios policiales integrantes del equipo de Germán que tenían acceso a la cámara con la que se grabaron las imágenes responden a las iniciales de E. G. y J. V., una circunstancia que, en todo caso, en modo alguno prejuzga la actuación de ambos policías.

Ruz reclamó a la Guardia Civil el pasado 24 de enero que determinase la cadena de custodia de la cinta en la que se registraron las instantáneas hasta que la misma llegó al juzgado. Además, solicitó a la Benemérita que identificase a las personas que se encargaron de su vigilancia.

La grabación efectuada por la Policía en las inmediaciones del bar Faisán el día del supuesto «chivatazo» adolece de dos cortes en momentos clave de la investigación. El primero se produce entre las 10:52 y las 10:55 del 4 de mayo de 2006, trece minutos antes de la llegada del dueño del bar Faisán, Joseba Elosua, a su local. El segundo parón llega a las 11:14, justo nueve minutos antes de que se produzca el soplo que supuestamente puso en alerta a Elosua de la operación policial en marcha. En total, más de tres minutos que finalmente no se registraron y que podrían arrojar luz sobre el «chivatazo».

La acusación popular ejercida por Dignidad y Justicia (DyJ) achacó en su día por boca de su presidente, Daniel Portero, los cortes en la grabación a «una manipulación en toda regla».