Crítica de cine / «Io Don Giovanni»: Yo Carlos Saura

«Io, don Giovanni»: Yo, Carlos Saura
«Io, don Giovanni»: Yo, Carlos Saura

Director: Carlos Saura. Intérpretes: Lorenzo Balducci, Lino Guanciale, Tobias Moretti. Duración: 127 min. España e Italia, 09. Drama musical. En los canales de Venecia arranca Saura la inclasificable «Io, don Giovanni». Elegante, decadente, un preludio que tiene algo felliniano: una estatua enorme cruza frente a la cámara con delicadeza mientras se oye la música, la todopoderosa música, de Mozart. Saura sigue siendo aquel, aquel director insobornable que a muchos les costaba entender, y más allá de las paparruchadas, o no, que a veces soltamos los críticos, de las modas, hasta, casi, del público. Su cine vuela hacia donde le da la gana, estéticamente tan bonito en los últimos tiempos, menos opaco y alambicado desde el punto de vista argumental, una limpia borrachera de colores, de texturas y de sombras fantasmagóricas que se perfilan entre los decorados. Formados por telas pintadas, fotos y cuadros que recrean la época en que transcurre la cinta. La imaginación frente a los embistes económicos. En 1763, Lorenzo da Ponte, ex sacerdote, es exiliado a Viena por atacar a la Inquisición. Con el apoyo de Casanova, conoce a Salieri, el compositor preferido de Mozart, quien toma al libertino como libretista. Y ambos se empeñan en escribir la magna «Don Giovanni» aunque les cueste el pellejo. Artista de vocación multidisciplinar, Saura rompe con los límites puramente cinematográficos para erigir una obra que alterna elementos teatrales y operísticos, una pieza extraña en estos tiempos lineales y un tanto sombríos. Lástima que no dote de la suficiente carnadura a estos personajes, que pasean por el filme abducidos, con la misma cara de asombro y extrañeza, al cabo, que el espectador.