Fran Perea: «Me gusta el fútbol pero no soy «supporter»

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–Cinco años después, acaba de sacar nuevo disco: «Viejos conocidos». ¿Hay que ser corredor de fondo para triunfar en la música?–Totalmente, ¡qué buen símil! Las carreras se hacen poco a po- co, los «boom» están muy bien, pero luego hay que trabajar y seguir subiendo escalones.–Sin embargo, usted comenzó con una extraordinaria punta de velocidad, la canción «Uno más uno son siete» de la serie «Los Serrano», ¿no?–Sí, es verdad… Pero yo creo que había un poco de «dopaje» ahí, porque estaba muy apoyado me-diáticamente y tenía una maquinaria detrás con la que no todos cuentan. Hay que ser consciente de eso y seguir trabajando para encontrar un sonido con el que estés a gusto.–En esa serie tenía un padre futbolero, Resines. ¿Lo tiene también en la realidad?–Sí, mi padre es futbolero, aunque nunca hemos sido fanáticos en general, sino bastante escépticos. Pero siempre nos ha gustado mucho el fútbol. Yo jugaba mucho y mi padre me acompañaba, el pobre, a todos los campos... Y luego hemos sido de sentarnos juntos a ver el fútbol, e incluso de ir al estadio, con mi abuelo también.–¿Será del Málaga, no?–Bueno, no soy de ninguno. De lo único que fui, realmente, es de la «Quinta del Buitre». Y luego toda la mercadotecnia me ha dejado frío. Yo quiero el fútbol y me gusta verlo y jugarlo, pero no soy «supporter».–¿O sea, que no ha seguido el final de Liga de Madrid y Barça?–Sí, hombre, claro... Pero lo he seguido diciendo, ¿cuál es el mejor? En este caso, el mejor era el Barça y se merece lo que ha hecho. El Madrid necesita un tiempo para coger la solidez del Barcelona. Necesita un proyecto sólido.–¿Además del fútbol, qué otros deportes practica?–Fútbol, natación... Y luego soy muy bueno y muy disfrutón viendo deportes. ¡Ese Nadal con el tenis, las carreras, las motos...! Lo que no me gusta es el gimnasio, odio las máquinas.–¿Qué exige más esfuerzo físico, la música o la interpretación?–Por norma general, la música; por el fondo que debes tener si quieres dar un concierto de dos horas.–Con su tema «De colores», ¿le saca tarjeta roja a la Prensa del corazón?–Sí, un poco. No me gusta que se trafique con la vida de los demás.–Vuelve en breve al teatro y está a punto de estrenar un «Estudio 1», pero tal vez su montaje más importante sobre las tablas ha sido Fedra, con Ana Belén. ¿Qué tal se trabaja con una olímpica de la interpretación?–Se siente uno muy bien. Ana es de oro entera, de la gente que te da lecciones y puedes aprender.–¿Qué tiene el teatro para los actores que es como el fútbol para los hombres, les gusta a todos…?–Pues, yo creo que la antigüedad. Tiene la cosa de que ya lo hacían los griegos... Y luego es que toca los grandes temas y cuando coges un texto clásico ves que las cosas no han cambiado tanto.–¿Qué le ha dado más satisfacciones en la vida, la televisión, el cine, el teatro, la música o el fútbol?–El fútbol me ha dado muchas satisfacciones… Yo iba para futbolista, pero me lesioné y me dediqué al teatro.–Pues dicen que se liga más de futbolista que de actor.–Sí, pero hay que echarse demasiada gomina. Y hay que dejarles a ellos también que disfruten del «glamour» de vez en cuando, ¿no?–¿Qué canción de este disco suyo serviría como himno de un club?–Pues yo creo que «Carnaval», que dice que las cosas pasan por- que tienen que pasar.