A la conquista de los estados clave por César Vidal

Obama y Romney multiplican sus actos de campaña en Ohio y Wisconsin

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MIAMI- Si existe una circunstancia indiscutible tras el tercer debate electoral es que nada ha quedado decidido. La campaña sigue en el aire con un Barack Obama que cuenta ya con unos 237 compromisarios de los 270 necesarios para la victoria, y un Mitt Romney que tiene 191, pero que también cuenta con enormes posibilidades de llegar a la Casa Blanca. De hecho, todavía hay 110 compromisarios no decididos y esenciales que se reparten entre Florida (29), Carolina del Norte (15), Virginia (13), New Hampshire (4), Iowa (6), Colorado (9), Nevada (6), Ohio (18) y Wisconsin (10).

Este contexto ha provocado una reorientación de la campaña electoral en la que la propaganda –en uno y otro lado– está enfatizando un elemento fuertemente psicológico. Ambos equipos electorales están convencidos de que, con diferencias tan ajustadas y con un grado de indecisos muy reducido, la baza final será el grado de fiabilidad que merezca a esos electores cada candidato.

En otras palabras, la discusión concreta sobre política interna o internacional se ha sustituido de manera creciente por referencias al temple personal del adversario. Al respecto, los demócratas desean aprovechar el giro hacia la moderación dado por Romney en el último debate presentándolo como un ejemplo de que es o demasiado endeble o demasiado ladino como para merecer la confianza de los electores. Siguiendo esa línea, ya hace unos días Obama sacó a relucir en Florida un folleto de veinte páginas en el que, supuestamente, se trazan las líneas maestras de lo que será su segundo mandato.

La aparición del librito vino acompañada de la afirmación de que, por el contrario, los planes de Romney no van a crear empleos ni a reducir el déficit y, sobre todo, de que cambia de posición tan a menudo que no se puede confiar en él.

Tras el debate, Obama ha vuelto a repetir la misma acusación en Dayton, Ohio, un estado que el actual presidente recorre ahora en su décimo séptima visita desde que dio inicio el año electoral. Según el demócrata, Romney «está haciendo todo lo que puede para ocultar sus verdaderas posiciones». En otras palabras, es una persona indigna de confianza. La respuesta de Romney –desde Henderson, Nevada– ha discurrido en una línea muy similar. Obama, según el republicano, pretende dedicar otro mandato a seguir una política que ha derivado en un crecimiento lento de la economía y en una tasa muy elevada de desempleo. «Su visión del futuro es una repetición del pasado», según Romney o, dicho en otras palabras, Obama no es digno de confianza y la prueba está en el legado que deja tras cuatro años al frente de la nación.

Durante los próximos días, Ohio vuelve a convertirse en el estado esencial. El republicano llegó a Cincinnati el miércoles y va a pasar todo el jueves y parte del viernes en el estado. Por su parte, Ryan pronunciará una conferencia en Cleveland, mientras que el vicepresidente, Joe Biden, pasa por Toledo, ambas localidades también situadas en Ohio. Los números –y las agendas– son ciertamente reveladores. Si Obama lograra imponerse –y, ciertamente, puede hacerlo– en Ohio y Wisconsin, se encontraría a tan sólo cinco compromisarios de la cifra de la victoria. La cuestión está en si los ciudadanos norteamericanos que todavía no han decidido su voto lo encuentran más o menos fiable que a su rival Romney.
 

 

César Vidal
Enviado especial a las elecciones de Estados Unidos