El fármaco que revolucionó la leucemia mieloide tiene sustituto

El fármaco  que revolucionó la leucemia mieloide tiene sustituto
El fármaco que revolucionó la leucemia mieloide tiene sustituto

En leucemia mielodie crónica (LCM) ya ha habido más de una revolución. De hecho, esta patología sanguínea poco frecuente es uno de los cánceres con mayor evolución positiva en cuanto a su tratamiento. Si se echa la vista atrás, en los 80 el único procedimiento curativo era el trasplante de médula ósea. Ahora, los avances de la medicina, concretados en terapias dirigidas a diana, han cambiado este desolador panorama. Primero, en los últimos años del pasado siglo fue imatinib (distribuido con el nombre de Glivec) y ahora su «hermano pequeño» nilotinib (comercializado como Tasigna).

Según se ha presentado en el XV Congreso de la Sociedad Europea de Hematología, tasigna podría convertirse pronto en fármaco de primera línea para el tratamiento de esta patología provocada por la alteración adquirida del cromosoma Filadelfia. Como ha explicado Francisco Cervantes, del servicio de hematología del Hospital Clínic de Barcelona «esta enfermedad estuvo durante años condenada a un tratamiento paliativo. Los pacientes tenían buena calidad de vida porque se controlaban sus síntomas, pero no se evitaba la evolución de la enfermedad hacia una fase aguda y, a la larga, mortal.

El gran avance se produjo cuando se comprobó que los fármacos se podían dirigir a la base molecular de la patología». Así, con la introducción de glivec se consigue, por primera vez, un fármaco capaz de atacar la causa de la dolencia, lo que se traduce en la evitación o postergación de la fase aguda. «Ahora esta transformación, si ocurre, que todavía no estamos seguros de que así sea, lo hace mucho más tarde, a los 20 o 25 años», puntualiza Eduardo Olavarría, hematólogo del Hospital de Navarra.

En esta cadena imparable de hallazgos se enmarca nilotinib, el «descendiente directo» de imatinib. Y es que, como ha indicado Olavarría, imatinib no es útil para un tercio de los afectados por LMC. «En estos casos es en los que hasta ahora se ha empleado nilotinib como tratamiento de rescate, en pacientes con resistencia a imatinib». Sin embargo, el estudio internacional de comparación ENESTnd sugiere que el empleo de nilotinib sería más efectivo. Según Juan Luis Steegmann, del servicio de Hematología del Hospital de La Princesa de Madrid, «esta investigación demuestra que nilotinib inducirá el doble de respuesta molecular, disminuyendo, aún más, la posibilidad de transformación y aumentando a consecuencia la tasa de supervivencia». Por ello, los especialistas coinciden en que esta opción de tratamiento hasta ahora empleada como segunda línea va a sustituir, en un breve periodo de tiempo, a imatinib.