Todos espían a Catalina

Antes de convertirse en duquesa de Cambridge, Catalina era consciente de que cada uno de sus movimientos era seguido por los fotógrafos. Pero lo que no sabía es que sus conversaciones privadas también estaban siendo espiadas por un hombre que se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza para Scotland Yard.

Los duques de Cambridge acudieron ayer a una gala benéfica
Los duques de Cambridge acudieron ayer a una gala benéfica

Jonathan Rees, dueño de una empresa privada de detectives, podría haber escuchado los diálogos entre Catalina y el príncipe Guillermo durante su época de novios. Su nombre salió a la palestra el miércoles en la Cámara de los Comunes cuando se reclamó que se ampliara, de nuevo, la lista de las posibles víctimas de las escuchas ilegales realizadas en su día por los tabloides británicos «The Daily Mirror» y «News of the World».

De Tony Blair a Lady Di
Personas cercanas a la investigación confirmaron ayer a «The Guardian» que el experto podría haber obtenido datos confidenciales «hackeando» los ordenadores y pinchado los teléfonos de personalidades políticas y miembros de la familia real. Tony Blair, los ex ministros de Interior, Jack Straw, y de Comercio, Peter Mandelson, Catalina Middleton, el príncipe Eduardo, e incluso la fallecida princesa Diana de Gales habrían sido sus objetivos. El espía, que prestó sus servicios durante 1990 y 2006, podría haberse embolsado 150.000 libras sólo con el dominical del magnate Rupert Murdoch. Scotland Yard reabrió en enero la investigación tras nuevas alegaciones por parte de los afectados, como la actriz Sienna Miller, que fue indemnizada con unos 114.000 euros por acoso y violación de su espacio privado.

El proceso continuó días después de que Andy Coulson, jefe de Prensa del primer ministro, David Cameron, y director de «News of the World» cuando se realizaron las escuchas, dimitiera del cargo. Una primera investigación le eximió de la culpa, pero llevó a la cárcel al responsable de la información de la Casa Real, Clive Goodman, y a Rees, considerados culpables de haber pinchado los teléfonos de varios asesores reales. Desde que estalló el escándalo hace cinco años, el dominical de Murdoch ha insistido en que se trata de algo aislado, pero ex empleados del rotativo afirman que era una práctica habitual.

Té en secreto
No fueron los novios, pero mucho se habló durante la boda real de Pippa, la hermana de Catalina, y el príncipe Enrique. Ayer volvieron a dar que hablar al citarse a solas para tomar un té en un refinado centro de Chelsea. Él podría haber roto hace poco con su novia Chelsy, y ella, aunque en teoría sigue su relación con un rico heredero, se dejó ver en España con su ex. Quizá sólo sea un té entre concuñados, pero en los corrillos ya se comenta que el príncipe podría haber caído en las redes de otra Middleton.