Niegan que el mosquito de la malaria habite lAlbufera tras hallarlo en el Ebro

La UV explica que el hecho de que l' Albufera esté más transformada por el hombre ha frenado su desarrollo.

En un año, los investigadores de la UV detectaron 10.000 «anopheles atroparvus» en el Delta del Ebro
En un año, los investigadores de la UV detectaron 10.000 «anopheles atroparvus» en el Delta del Ebro

VALENCIA- La presión a la que el hombre ha sometido a L' Albufera de Valencia la ha convertido en un humedal a salvo de la malaria. Ni el cambio climático ni el global- entendido este último como las modificaciones en los comportamientos, especialmente en lo que se refiere al incremento de los movimientos migratorios- hace posible que hoy en día pudiera extenderse esta enfermedad mortal. Un estudio elaborado por la Unidad de Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universitat de la Universitat de València enmarcada dentro del proyecto europeo EDEN, determina que el cambio en los cultivos, la construcción y la desaparición de las granjas de animales ha provocado que en L' Albufera no existan mosquitos «anopheles», susceptibles de llevar el parásito que provoca la malaria. Sin embargo, en el Delta del Ebro, situado a poco más de 200 kilómetros del humedal valenciano, sí se han detectado estos mosquitos. La doctora María Dolores Bargues, directora del proyecto, explicó que en sólo un año se han capturado 10.000 «anopheles atroparvus», especie con gran capacidad de trasmisión. Además, el incremento de las temperaturas ha provocado que su presencia durante al año sea mayor. Estos mosquitos encuentran la temperatura idónea desde mayo hasta octubre, mientras que hace 30 años sólo era de junio a septiembre.En el Delta del Ebro se conserva mayor superficie de zona húmeda y predomina el cultivo latifundista, al contrario que en Valencia. La población de riesgo se limita a turistas y viajeros, que pueden ir más desprotegidos frente a los mosquitos y estar, al mismo tiempo más expuestos. Sin embargo, Bargues aseguró tajantemente que el sistema sanitario impediría la expansión de la enfermad, en el caso de que alguien quedara contagiado.El estudio también determina el comportamiento de otras enfermedades a raíz del cambio climático y global. El doctor catedrático de Biología Celular y Parasitología de la Facultad de Farmacia, Santiago Coma, explicó que las enfermedades relacionadas con garrapatas han aumentado debido al cambio climático, y por el contrario las que trasmiten los roedores están relacionadas con el cambio global.

Cambios y enfermedadesEl proyecto EDEN, en el que han participado 24 países y 48 centros especializados, ha analizado el riesgo de introducción de la malaria, la leismaniasis, las enfermedades causadas por el virus del Nilo o por las garrapatas, las virosis de origen en roedores o la fiebre del Valle del Rift. El catedrático Santiago Mas Comas advirtió de que la leismaniasis, propia del Mediterráneo se ha extendido a Francia o Alemania por el aumento de turistas que traen sus perros al sur de Europa. Además, incidió en que un can infectado debe ser sacrificado porque podría trasmitir la enfermedad al hombre si le picase de nuevo un mosquito, y este mismo insecto a un hombre.