Moncloa confía en que Mohamed VI envíe embajador tras ver al presidente

El puesto, que ocupará un arrepentido del Polisario, lleva 9 meses desierto por la crisis abierta entre los dos países

Activistas marroquíes durante su rezo junto a la frontera con Melilla

El primer cara a cara entre Rodríguez Zapatero y el rey de Marruecos, previsto para el próximo lunes en Nueva York, tendrá un efecto inmediato. Así al menos lo espera el Gobierno, que ayer anticipó la «inminente llegada» del embajador marroquí a Madrid después de nueve meses de vacío diplomático. Aunque el nombramiento de Ahmed Ould Souilem, ex miembro del Frente Polisario y ahora en las filas de Rabat, estuvo rodeado de polémica, el Ejecutivo español acabó dándole el visto bueno después de dos meses, cosa que aún no ha sucedido con el embajador español.

Está previsto que Alberto Navarro releve a Luis Planas al frente de la legación diplomática en la capital marroquí, pero Mohamed VI aún no ha dado su plácet. Todo apunta a que la reunión del lunes entre Zapatero y el monarca desbloqueará una situación muy irregular para dos países con unas relaciones bilaterales cuanto menos intensas.

Mohamed VI acude a la Cumbre del Milenio en EE UU con la férrea idea de imponer el plan de regionalización para el Sahara Occidental. Fuentes del Ejecutivo aseguraron ayer que la postura española sobre la ex colonia «sigue siendo la misma, siempre apoyaremos el plan de Naciones Unidas», aunque matizaron que la solución para el Sahara «no es posible sin el beneplácito de Marruecos».

El presidente y el monarca se disponen a recomponer una relación que ha quedado tocada tras la última crisis en la frontera con Melilla. Tres días antes de que se produzca este encuentro entre Zapatero y Mohamed VI, el Consejo de Ministros dio ayer luz verde al Ministerio de Educación para que transfiera 9,4 millones de euros a la Ciudad de Melilla para la construcción de un conservatorio de música. Esta dotación presupuestaria se produce en medio de la polémica suscitada en Marruecos por la visita a Melilla del presidente del PP, Mariano Rajoy, este miércoles pasado. De hecho, el primer ministro marroquí la tachó de «provocación». Precisamente ayer, sólo un día después de la comedida visita del líder popular a la ciudad autónoma, se supo que Rajoy visitará Ceuta «durante la segunda quincena de octubre o la primera de noviembre», según el presidente ceutí, Juan Vivas.

La aprobación de la mencionada partida coincide con la celebración ayer del 513 aniversario de la españolidad de Melilla, un cumpleaños marcado por la insistente reivindicación de Rabat de su soberanía sobre territorio melillense.


Rezo-protesta en la frontera de Melilla

- El 513 aniversario de la españolidad de Ceuta y Melilla fue ayer la excusa para que los activistas marroquíes volvieran a ocupar la «tierra de nadie» de 50 metros que separa la ciudad autónoma de la vecina, Nador. A modo de «protesta» por las celebraciones de la efeméride del lado español de la frontera de Beni Enzar, la Coordinadora de la Sociedad Civil del Norte de Marruecos y el Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla trasladó el rezo de la semana, el que se celebra el viernes al mediodía, a la «tierra de nadie». Según la Policía, entre 70 y 80 personas tomaron parte en la oración conjunta, que fue dirigida por un imán de una localidad marroquí cercana.Para la ocasión, desplegaron junto al puesto fronterizo, en la «tierra de nadie» ocupada de forma ilegal por civiles y gendarmes alauíes, alfombrillas y esterillas sobre las que se realizaron las plegarias. Además, exhibieron pancartas con la imagen del presidente melillense, Juan José Imbroda, así como del líder del PP, Mariano Rajoy, y del ex presidente del Gobierno José María Aznar, quienes recibieron duras críticas por parte marroquí tras visitar la ciudad autónoma.