Avenidas de agua en Écija por tercera vez en 15 días

Por tercera –¿y última?– vez en 15 días, Écija comenzó la jornada de ayer sumergida en agua, como viene siendo ya habitual. El arroyo Argamasilla, tristemente célebre en este mes de diciembre, se desbordó alrededor de las 9:00, sin poder contener los litros de lluvia caídos durante la noche y, como colofón, la espectacular tromba acompañada de tormenta eléctrica que despertó a los vecinos en torno a las 8:30.

Los vecinos, tristemente, se han habituado a esta estampa en sus calles
Los vecinos, tristemente, se han habituado a esta estampa en sus calles

La inundación afectó a las zonas de Puerta Osuna y aledañas, la plaza del Matadero, la calle Arroyo y Paloma, así como Barquete, Santa Brígida y La Puente; también provocó cortes en la carretera de Herrera. En resumen, las mismas que se anegaron el pasado sábado, como si del «día de la marmota» se tratase.

En un anticipo de la lotería de Navidad que se sortea hoy, algunos ciudadanos «celebraron» que en esta ocasión el agua no hubiera entrado en sus casas, que sí quedaron anegadas en las dos anteriores riadas, mientras que otros, en cambio, lamentaron que tras dos crecidas esquivadas, esta última hubiera arrasado sus hogares y comercios.

En esta ocasión, la tormenta causó, asimismo, cortes de luz en algunas zonas de la ciudad y la destrucción de una antena de comunicación en el Consistorio por la caída de un rayo. Varios centros educativos se vieron obligados a suspender sus clases.

Una vez superada la primera impresión generalizada, que mezclaba indignación y resignación –algunos llegaron al punto de asumir como «habitual» la riada–, se extendió el temor por la crecida del Genil, cuyo caudal era de 2,35 metros sobre el nivel del mar por la mañana y llegaba a los 6,20 metros sobre las 17:00 horas, anegando incluso la pedanía de Isla del Vicario, a varios kilómetros de la localidad astigitana.

Ya por la tarde, el alcalde, Juan Wic, trató de rebajar el estado de intranquilidad al anunciar que si bien el nivel del afluente del Guadalquivir se mantenía «alto», estaba «estabilizado y con tendencia a la baja», mientras que el arroyo Argamasilla se encontraba «más o menos controlado».

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, se acercó al municipio para conocer personalmente su dramática situación y la de sus vecinos y mantuvo una reunión con el equipo responsable del operativo de emergencia, compuesto por más de 200 personas.

Griñán –que consideró que Écija ha sufrido «borrascas inéditas en Andalucía, que descargan muchísima agua»– aseguró que el Gobierno autonómico acelerará «en lo posible» la limpieza del arroyo Argamasilla, con el objetivo de que «esté terminada a principios de año», a la vez que comprometió la llegada al municipio de «una avanzadilla de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ver la situación sobre el terreno ante una posible emergencia».

La situación de alerta permanece en Écija, inicialmente, hasta el mediodía de hoy, mientras los vecinos miran esperanzados al cielo esperando una tregua y que la única «lluvia» que llegue hoy al municipio sea de millones.


Juan Wic: «Las circunstancias se ceban con nosotros»
El alcalde, Juan Wic, se lamentó ayer de que «las circunstancias se ceban con nosotros», afirmando que la localidad, de unos 40.000 habitantes, «vive una situación extraordinaria».«Por muchos medios que se pongan cae muchísima agua que no nos deja recuperarnos de la última riada», confesó a los periodistas. El regidor aseguró que «ya tenemos los servicios en emergencia y lo que estamos es peleando con el agua, para que la inundación no llegue más allá». Entre las medidas adoptadas para controlar la situación, destacó Wic las escolleras de urgencia levantadas en la cabecera del arroyo Argamasilla para evitar la avenida de agua, que «se han comportado, porque de no haber funcionado, estoy seguro que la situación hubiera sido peor todavía», apuntó. A pesar de esto, el Ayuntamiento recomendó a los vecinos no bajar la guardia y seguir adoptando medidas de seguridad para prevenir nuevas inundaciones.