Las mil y una caras del Mediterráneo andaluz

Nombres tan sugerentes como Costa Tropical o Costa del Sol dejan entrever las posibilidades del litoral andaluz: desde tumbarse en la arena hasta practicar submarinismo o comer de escándalo

Las mil y una caras del Mediterráneo andaluz
Las mil y una caras del Mediterráneo andaluz

Las cifras hablan por sí solas e, incluso, abruman al viajero de interior: mil kilómetros de costa es la friolera de trecho del que presume el litoral andaluz. Y con una estrella invitada digna de mención, pues el sol está casi asegurado en cualquier época del año y trae consigo un obsequio muy particular, ya que el astro rey concede agradables temperaturas que empujan a exprimir al cien por cien el tiempo al aire libre. Playas vírgenes, recónditos acantilados, marismas repletas de vida, puertos cargados de encanto, un apasionante mundo submarino... A orillas del Mediterráneo el borde del mar toma nombres tan sugerentes como la granadina Costa Tropical o la malagueña Costa del Sol, nombres que dejan entrever las mil y una posibilidades que regalan al trotamundos. Naturaleza extremaAunque su denominación no sea del todo «exótica», la costa de Almería poco tiene que envidiar a sus vecinas. No en vano, su paisaje es único en el sur de la península Ibérica: desierta en unas zonas, llena de cultivos de invernaderos en otras, montañosa por aquí, con playas rocosas y de dunas por allá... Y, sobre todo, por el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, primer parque marítimo terrestre de Andalucía en el que conviven impresionantes acantilados, pequeñas y recónditas calas, doradas playas de fina arena y fondos marinos de increible belleza, ideales para la práctica del submarinismo. Los más atrevidos no deben perder la oportunidad de practicar windsurf, mientras que los que busquen relax lo tienen, seguro, navegando a vela. Pero, además de mar, por estas tierras el viajero puede visitar la iglesia mudéjar de Níjar, antigua mezquita, y pasear por sus estrechas y blancas callejuelas de trazado árabe. Los dominios del Parque Natural se extienden hasta los municipios de Cuevas del Almanzora, Garrucha, Mojácar, Vera y Carboneras, todos ellos de obligada visita. Más al sur, desde Aguadulce se abre una zona llana de amplias playas y estupendas instalaciones hoteleras, como Roquetas de Mar, destino ideal para aquellos que viajan con niños.Microclima subtropicalSi seguimos la línea del Mediterráneo nos adentramos en tierra granadina. La cercanía con el norte de África y Sierra Nevada, con las mayores alturas de la Península, protegen este litoral de los fríos vientos del norte y crean un microclima subtropical perfecto para asegurar al viajero temperaturas muy agradables durante sus vacaciones.La playa de Motril puede ser la primera parada, pues cuenta con una completa oferta para aquellos que busquen algo más que tumbarse a la bartola. Senderismo, vela, surf o windsurfing, equitación, parapente, vuelo libre, descenso de barrancos, pesca de altura, golf... Las posibilidades de aprovechar el día son de lo más variadas.Un poco más al oeste, la localidad de Salobreña nos sorprende por la silueta de su imponente castillo hispano musulmán, aunque sus largas playas son difíciles de pasar por alto, al igual que las de Almuñecar. En esta última merece la pena pasear por el Complejo Ecológico Peña Escrita, situado en un balcón natural a 1.100 metros de altitud desde el que se tienen unas vistas impresionantes.Más allá, 150 kilómetros dan forma a la denominada Costa del Sol. Empezando por los acantilados de Maro, pasando por Nerja, con su balcón de Europa y la Cueva, la coquetería de Rincón de la Victoria, la grandeza de la capital –con una completísima oferta cultural– o la fama de Benalmádena, Fuengirola, Marbella o Estepona, el litoral de la provincia de Málaga hace las delicias tanto de jóvenes que andan a la caza de diversión como de familias en busca de sosiego y tranquilidad que no renuncian al entretenimiento.salud mirando al marPor cierto, para lograr el relax, nada mejor que pasar por un balneario, por un spa o por un centro de salud y dejarse mimar por manos expertas. Lograr la ansiada meta de recargar las pilas y sentirse como nuevo no es difícil, pues la oferta de establecimientos de salud es muy abundante en la costa andaluza. Desde un masaje a base de chocolate, de perlas o de pepitas de uva hasta un tratamiento con algas, pasando por un baño en aguas termales o en agua salada, las posibilidades son aptas para todos los gustos y bolsillos. Incluso, por qué no, acabar con la odiada celulitis, con los kilitos de más o con el hábito de fumar, pues existen centros con tratamientos específicos y con personal médico especializado. ¿Qué mejor modo de rematar las vacaciones? La experiencia es tan positiva que tan sólo le quedará apuntar en la agenda: volver a Andalucía.