Cine

Cannes el reino (por un día) de Wes Anderson

El festival de cine de Cannes comenzó el miércoles con la extraña comedia estadounidense Moonrise Kingdom, en la que Wes Anderson relata la pintoresca historia de dos preadolescentes de 12 años que se enamoran y deciden huir.

La emotiva historia, situada en 1965 en una isla en la costa de Nueva Inglaterra, en EEUU, fue recibida con risas y cálidos aplausos en el pase de prensa en la Riviera francesa, donde se estrenó oficialmente el miércoles por la noche.

Mientras, el comediante británico Sacha Baron Cohen causaba el caos en el cercano paseo de la Croisette, donde montó en un camello e interpretó a su último personaje, el general Aladin, un dictador norteafricano escandalosamente ofensivo. Fue una maniobra publicitaria recogida por decenas de fotógrafos y cámaras de televisión típica de Cannes.

Además de las 22 películas que aspiran a la Palma de Oro, cientos más se podrán ver en otras secciones y en un mercado enorme, por lo que conseguir la atención de los medios de comunicación es decisivo para sus posibilidades.

Anderson, que presentaba una obra suya en Cannes por primera vez, no tuvo ese problema, ya que tuvo la preciada inauguración con un reparto de estrellas, como Bill Murray, Bruce Willis y Tilda Swinton. Su película, ligera y con los toques surrealistas que ya son marca de la casa, muestra además a dos jóvenes debutantes -Jared Gilman y Kara Hayward- que solo tenían 12 años cuando se presentaron a una audición para los papeles de Sam y Suzy, respectivamente.

"No sabía que quería ser actor hasta que empecé a trabajar en la película, ahí es cuando me di cuenta de que es lo que me encanta hacer", declaró Hayward en una rueda de prensa.

En Moonrise Kingdom, Sam, un boy scout excéntrico y huérfano, se escapa de un campamento de verano con Suzy, una chica de la que se ha enamorado. Los padres de ella, interpretados por Murray y Frances McDormand, la consideran una niña problemática.

Murray, que ha salido en la mayor parte de las películas de Anderson, como Los Tenenbaums: una familia de genios y Academia Rushmore, bromeó con que el director se ha convertido en el único que le contrata.

"Estas son las que llamamos películas artísticas. No sé si sabéis lo que son. Son películas en las que trabajas muchas, muchas horas sin cobrar y (...) a cambio todo lo que recibimos es este viaje a Cannes", declaró con su característica cara impasible.

Para Willis, uno de los héroes de acción hipertaquilleros por excelencia, la posibilidad de trabajar en una película de bajo presupuesto y poca publicidad es un cambio bienvenido.
"Me ha parecido realmente refrescante ser dirigido, que se me pidiera actuar el papel de un modo realmente específico", dijo a los periodistas.

"En un mundo en el que (hay) muchas películas en las que no ensayas y nadie te pide en realidad que hables sobre ello, ha estado genial que se me pidiera trabajar de ese modo".