Un Premio Nacional de Cine por lograr «el consenso»

Por su incuestionable trayectoria profesional innovadora y transgresora, que sin duda, ha enriquecido el lenguaje de nuestro cine"obtuvo ayer Álex de la Iglesia el Premio Nacional de Cinematografía. Motivos artísticos le sobran para hacerse con un galardón de esta categoría.

Alex de la Iglesia

Lo curioso es la segunda parte del fallo del jurado, en el que se hacen valer su méritos «políticos», algo bastante poco frecuente en la historia de la distinción «Por su papel al frente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y su clara labor a favor del consenso y acercamiento entre todos los que forman parte del cine español y de ellos con la sociedad».

Violencia y humor negro

El jurado, presidido por Ignasi Guardans, que contaba con tres miembros de la Academia de Cine, ha valorado tanto su carrera como la habilidad diplomática que le ha permitido acercar a socios díscolos a la institución o compartir mesa y mantel en la sede de Zurbano con el líder del PP Mariano Rajoy.

De la Iglesia fue el director que nos hizo creer en el cine de género «made in Spain» con aquel cura empeñado en hacer el mal para asistir al parto del Anticristo en las Torres Kío de Madrid en «El día de la bestia». Le acompañaron casi un millón y medio de espectadores, un fenómeno paranormal en la taquilla española de 1995. Cuatro años antes ya había avanzado su filosofía (humor negro, violencia extrema y mucha mano con los actores ) en apenas once minutos, lo que duraba el corto «Mirindas asesinas». Su primer largo vino avalado por los hermanos Almodóvar, que financiaron «Acción mutante» (1991), una fábula futurista en la que una banda terrorista integrada por seres deformes venían a saldar cuentas con los guapos y ricos... Con unos primeros pasos tan sólidos fue fácil obtener pasaporte para rodar en México la coproducción «Perdita Durango», aunque no obtuvo gran respaldo. Después de una experiencia retro como «Muertos de risa» filmó una sus obras cumbres, «La comunidad», en la que se produjo su enamoramiento artístico de Carmen Maura. Después de un filme fallido como «800 balas» (2002), renovó su pasión por el humor negro con «Crimen ferpecto» (2004). Su último estreno, «Los crímenes de Oxford», reunió a Elijah Wood y John Hurt. Y se espera el estreno de «Balada triste de trompeta», una comedia grotesca ambientada en los 70.