Kalusha ya no llora por Zambia

Madrid- A Kalusha Bwalya le salvó la vida Mario Alberto Kempes. El jugador zambiano debía viajar con sus compañeros de selección el 28 de abril de 1993 hasta Senegal para comenzar la segunda fase de la clasificación para el Mundial de 1994. Pero tres días antes, su equipo, el PSV holandés, participó en Mestalla en el homenaje al mítico «Matador» y Kalusha decidió viajar por su cuenta. Los otros internacionales que actuaban en Europa, su hermano Johnson –que jugaba en Suiza y había dejado de ser un fijo en la selección– y Charles Musonda –futbolista del Anderlecht castigado por las lesiones– no habían sido convocados y por eso, como Kalusha, salvaron la vida.
Aquel 28 de abril, poco después de repostar en Libreville, la capital gabonesa, se estrelló el avión en el que viajaban 30 miembros de la selección de Zambia, 18 de ellos futbolistas. Desde ese día, Kalusha vivió con la obsesión de dedicar un triunfo a sus compañeros fallecidos. Muchos de ellos lo habían acompañado ya en la mayor hazaña deportiva de su país hasta aquel momento, la goleada a Italia (4-0) en los Juegos Olímpicos de Seúl. Kalusha marcó tres goles a los italianos, pero quería más para ofrecérselos a sus compañeros muertos. No pudo dedicarles la clasificación para el Mundial de Estados Unidos por la que se habían dejado la vida. En el último partido, contra Marruecos, los zambianos estuvieron clasificados durante 40 minutos. Hasta que marcó Laghrissi el gol que derrumbó los ánimos de Zambia. Tampoco pudo Kalusha ofrecerles la Copa de África del año siguiente. Los zambianos perdieron contra Nigeria en la final del torneo disputado en Túnez en 1994. Más lágrimas para Kalusha. Aquel equipo nigeriano era el origen del que dos años después se proclamó campeón olímpico en Atlanta, después de superar a Brasil y Argentina.

Kalusha se retiró sin conseguir una gran hazaña con su selección, que hasta el domingo se conformaba con dos subcampeonatos de África (1974 y 1994). Se retiró de la selección en 2004 y desde 2008 es el presidente de la Federación. El domingo, antes de la final de la Copa de África, Bwalya estaba emocionado. Su selección se jugaba el título en Gabón, donde 18 de sus compañeros fallecieron. El jueves, después de derrotar a Ghana en la semifinal, acudió junto a sus futbolistas al lugar del accidente para homenajear a los «héroes caídos».

El domingo, tras imponerse a Costa de Marfil después de un 0-0 y de lanzar 18 penaltis, se dirigió a sus jugadores en el vestuario. «Fue muy breve, escondió su emoción, pero todos sabíamos lo que sentía», reconoció el centrocampista Isaac Chansa. Antes, en el césped había liderado la celebración de sus jugadores. Se lo merecía, como dijo su seleccionador, Hervé Renard: «Nadie lo ha sentido como Kalusha».

 

«Una fuerza con nosotros»
«No fuimos mejores, pero había una fuerza con nosotros que nos ha hecho campeones de África», dijo el seleccionador Hervé Renard. «Los jugadores encontraron una fuerza que no sé de dónde venía», comentó el técnico francés, de 43 años. El capitán, Christopher Katongo, elegido mejor jugador del torneo, reconoció que, para ellos, «Gabón es un lugar muy emotivo». «Toda Zambia quería que hiciéramos sentirse orgullosos a los héroes de 1993, y nosotros queríamos jugar bien en su honor», añadió. La Copa es para ellos.