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Bibiana Aído no encuentra su sitio

Su vida en Nueva York se centra únicamente en su trabajo. Ahora busca nuevos aires en el moderno barrio de Tribeca

No está a gusto. Ya ha pasado un año desde que Bibiana Aído se instaló en Nueva York para trabajar como asesora especial de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Michele Bachelet y, sin embargo, la ex ministra de Zapatero sigue sin sentirse cómoda en la ciudad. Ahora, prueba suerte en un nuevo barrio, Tribeca, quizá con la intención de huir del aburrimiento que le causaba la zona en la que estaba situada su anterior residencia, justo al lado de la sede de la ONU, un piso que le ayudaron a encontrar los responsables de la Misión Española en las Naciones Unidas. Frente al ambiente de trabajo que caracteriza a dicha zona, a la que la gente sólo acude en horario laboral –ya que allí se localiza gran parte de las multinacionales, despachos de abogados y los bancos más importantes–, el Midtown, donde reside desde la semana pasada, es una de las zonas más populares y con más movimiento de la Gran Manzana. De hecho, no le resultará complicado coincidir por las calles colindantes con alguna que otra «celebrity», ya que ahora tendrá como vecinos a Beyoncé y Leonardo DiCaprio, entre otros.

Sin duda, éste es uno de los lugares más caros de Manhattan, y en el que se mezclan ciertos toques de glamour con un olor a fábrica, remininiscencia del pasado. Y es que esta zona representa mejor que ninguna otra la evolución de la ciudad. A partir de los años 60 comenzaron a desmantelar la mayor parte de los centros industriales del Midtown y los espacios que quedaron vacíos pronto fueron habitados por jóvenes artistas que conviertieron poco a poco un barrio históricamente obrero en un punto de encuentro de bohemios, artistas, galerías y gente moderna. Un barrio de espíritu rebelde que con los años fue cayendo en la sofisticación y la excentricidad que emanaban sus inquilinos.

Desde entonces, el precio de los alquileres en Tribeca también ha cambiado considerablemente. De hecho, en la calle en la que vive Aído, North More, los apartamentos de dos habitaciones cuestan entre 2.300 y los 4.000 euros mensuales. Además, si el inquilino quiere darse algún capricho y disponer de amplios ventanales, portales cuidados, y algún metro cuadrado extra, la cifra puede ascender a los 5.000, un precio que dista del que hasta ahora pagaba la política socialista en su antiguo domicilio en la Primera Avenida de Manhattan, a tres manzanas de su oficina en la calle 45. Entonces su alquiler rondaba los 4.000 euros, una cantidad bastante elevada teniendo en cuenta el salario oficial de Bibiana Aído, que actualmente ocupa el puesto P-5 dentro del organigrama de las Naciones Unidas, el mayor en la escala de los profesionales que trabajan para este organismo. Según las tablas oficiales el salario correspondiente a su puesto oscila entre los 81.000 y los 102.000 euros anuales.

Uno de los mayores inconvenientes con los que se ha encontrado hasta el momento la ex ministra es el idioma. Quienes la conocen aseguran que no se maneja con fluidez en inglés, algo que no sólo repercute en su vida diaria sino también en su trabajo, que le impide realizar tareas de peso dentro del organismo internacional. Allí, los empleados dominan a la perfección dos idiomas. Su labor consiste en la redacción de informes en español. Cada día, se incorpora a su despacho a las nueve de la mañana. Come en veinte minutos frente al ordenador en su escritorio, que se encuentra en una zona común con el resto de trabajadores de la agencia. Suele salir hacia las siete de la tarde.

Adicta a los «outlets»
En sus ratos libres le gusta hacerse la manicura e ir a los «outlets», en los que hacerse con alguna ganga. También le apasiona el barrio del Soho, situado muy cerca de Chinatown y también de su actual residencia. Aunque no suele prodigarse demasiado por la noche neoyorquina no renuncia a salir de vez en cuando a algún restaurante como el «Garage», famoso por su música de jazz, en el West Village. De igual modo, se la ha visto en varias ocasiones con grupos de españoles en el River Café, en Brooklyn, un selecto restaurante no apto para todos los bolsillos.

Lo que también es cierto es que desde que cambió el Gobierno de España y con él los miembros de la Misión Española en Nueva York, Aído ha perdido a los pocos amigos que la habían arropado desde que se instaló en Estados Unidos, especialmente al hasta ahora embajador de España ante las Naciones Unidas, Juan Pablo de Laiglesia. Él fue quien a su llegada la acogió durante una temporada en su residencia hasta que la política encontro un apartamento acorde con sus preferencias. Con el «profesor bacterio», es así como conocen a Laiglesia los jóvenes diplomáticos debido a su alta exigencia a la hora de redactar sus informes, ha acudido a numerosos cócteles y eventos en la embajada, eso sí, siempre en un ambiente muy «spanish». Además, según ha podido saber este diario, Aído en ningún momento puso ninguna exigencia a la hora de elaborar los menús y se adapta perfectamente a lo que hay: «Es una persona muy educada», añaden. A alguno de estos encuentros acudió con su actual pareja, Julián Martínez, quien, al parecer, hizo algún que otro intento para mudarse a Nueva York.

Otro de los grandes apoyos con los que ha contado en este tiempo Aído ha sido la política independentista vasca Begoña Lasagabaster, quien tambien trabaja en la ONU, en su caso como responsable del Programa de Participación Política de las Mujeres en América Latina y en el Caribe. Aído mantiene una gran amistad con ella y la ha acompañado a algunos actos.

Vida aburrida
Cuando la ex ministra llegó a la ciudad de los rascacielos en septiembre del año pasado se llevó una impresión que no se ha correspondido con la realidad. Su traslado a Nueva York coincidió con el décimo aniversario de los atentados del 11-S, la Fashion Week y la Asamblea General de Naciones Unidas, que generan un ambiente inusual y de especial bullicio en la ciudad; asistió a varias recepciones y fiestas pero, una vez finalizados los eventos, la normalidad llegó a su vida. Desde entonces ha acudido a actos contados, como la inauguración de la Fundación Gabarrón y a un recital que ofreció Joaquín Sabina en el Instituto Cervantes, pero poco más.

Una vida que, por lo que parece, Aído no quiere que salga a la luz. Ninguno de los funcionarios españoles que trabaja con ella ha querido proporcionar información para elaborar este reportaje y la agencia de la ONU negó una entrevista con la gaditana «porque estaba de viaje». Una excusa, ya que en la misma semana en que se le pidió, acudió a la fiesta de despedida de Juan Pablo de Laiglesia, en Manhattan y a una cena en la residencia del actual embajador de Argentina, Román Oyarzún.

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SU RESTAURANTE FAVORITO
El River Cafe, en la imagen, es uno de los restaurantes preferidos de Bibiana Adío. Con unas increíbles vistas al río Hudson y al famoso «skyline» de Manhattan, cenar en este lujoso local cuesta unos 200 euros por persona. A partir de las cinco de la tarde, los hombres sólo pueden entrar si van vestidos con chaqueta y corbata. Además, está totalmente prohibido el acceso con sandalias.
 

Novio a distancia
La relación de la ex ministra con el almeriense Julián Martínez García, 18 años mayor que ella, siempre ha estado marcada por la distancia. Vivían juntos en Sevilla, pero ella se trasladó a Madrid en abril de 2008 cuando fue nombrada ministra de Igualdad en el segundo ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Durante cinco meses su romance estuvo a caballo entre estas dos ciudades hasta que él, en noviembre del mismo año, obtuvo el cargo de Delegado de la Junta de Andalucía en la capital. Ahora que ella se ha mudado a Nueva York, los viajes vuelven a ser protagonistas en su relación. Julián, separado y padre de dos hijos, ha desempeñado la mayor parte de su carrera política en Andalucía. Una exitosa trayectoria que comenzó con su cargo como delegado provincial de Cultura en Almería, hasta llegar a ocupar el cargo director general de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura. Por el momento, él no se instalará en Manhattan, aunque se le vea con relativa frecuencia en la Gran Manzana.