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Santa Ángela trienta años después

Sevilla recordó ayer aquel 5 de noviembre de 1982 en el que Juan Pablo II la beatificó

Una fiel muestra una imagen de Santa Ángela; arriba un grupo de niñas le cantan
Una fiel muestra una imagen de Santa Ángela; arriba un grupo de niñas le cantanlarazon

SEVILLa- El 5 de noviembre es siempre un día destacado «con letras de oro en el santoral sevillano, porque recuerda la santidad de una mujer que entregó su vida a Dios y al servicio a los más pobres y necesitados de Sevilla: Ángela de la Cruz Guerrero, Santa Ángela», como recordó ayer la Archidiócesis de Sevilla en un comunicado. Por ello, son habituales las colas en el convento de las Hermanas de la Cruz, una visita obligada.

Se han cumplido treinta años de aquel 5 de noviembre de 1982, cuando el Papa Juan Pablo II, hoy beato, presidió una Eucaristía multitudinaria en el Real de la Feria, con medio millón de fieles, en el curso de la cual beatificó a la fundadora de la Compañía de las Hermanas de la Cruz. Posteriormente, el 20 de diciembre de 2002, la Iglesia reconoció oficialmente su santidad, al aprobar el milagro que le había sido atribuido, la curación, científicamente inexplicable, de un niño que sufría una obstrucción de la arteria central de la retina del ojo derecho y recuperó repentinamente la visión. Fue canonizada por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003 en la madrileña Plaza de Colón.
El 7 de mayo de 2003, el cuerpo incorrupto de la Santa es trasladado desde la Casa Madre hasta la Catedral de Sevilla, donde presidió los actos en su honor, por la Canonización. Una gran multitud se concentró a su paso, adornándose los templos y calles del recorrido para la ocasión.

Ángela de la Cruz nació en Sevilla el año 1846, de familia numerosa y pobre, trabajadora y piadosa. Desde muy joven trabajó en un taller de zapatería, a la vez que se entregaba al servicio de los más pobres y marginados. «Bajo la guía de un experto confesor, el Padre Torres, intentó hacerse religiosa, hasta que comprendió que el Señor la llamaba a fundar una congregación, las Hermanas de la Cruz, que, viviendo en gran austeridad, atendían a enfermos y menesterosos. A pesar de no tener estudios, dejó escritos de gran profundidad. Su vida y espiritualidad tienen rasgos franciscanos muy marcados. Murió el 2 de marzo de 1932 en Sevilla», resume la Archidiócesis.
Actualmente, la Compañía de la Cruz tiene más de cincuenta conventos entre España, Argentina e Italia, 700 hermanas y unas 50 novicias que realizan el noviciado en Sevilla.

A lo largo de la jornada, el cuerpo incorrupto de la Santa recibió cientos de visitas, incluidas las de los colegios religiosos. La devoción existente en la ciudad perdura, Sor Ángela se hizo eterna.