América

El día que cayó «La Barbie»

En México están sucediendo cosas muy graves: el narcotráfico disputa el Estado al Gobierno. Personalmente creo que la captura del criminal llamado «La Barbie» es una gran victoria del presidente Felipe Calderón, que lucha prácticamente solo contra los cárteles y sus capos, defendiendo la democracia de la droga. Algo que ojalá nunca tengamos que hacer aquí.

En el país donde más se habla español del mundo, la cocaína roe que roe la autoridad. Y entre los mayores capos estaba Edgar Villareal Valdez, «La Barbie», que algunos pueden confundir por este falso apellido con un «mariconsón», pero que es un duro tejano de América del Norte, de 32 años, de tez y cabellos claros, con ojos azules, que ha hecho una notable carrera en los cárteles, en especial con Arturo Beltrán Leyva, del que llegó a ser lugarteniente. Arturo, «El Barbas»: ya saben, aquel que el Ejército, después de balearle, mostró desnudo y cubierto de dólares sangrientos.

Valdez y Hector Beltrán se declararon la guerra, ganando la partida «La Barbie». Mucho antes, tras la captura, en enero de 2008, de Alfredo Leyva, los miembros del cártel acusaron a los de Sinaloa de haber entregado a uno de sus líderes. Esto determinó un enfrentamiento entre las dos organizaciones criminales con gran cantidad de muertos.
Los Estados Unidos, que habían ofrecido una recompensa de dos millones de dólares por la captura de Valdez, se quedaron con un palmo de narices. Era el principal candidato a sustituir a su jefe, se le consideraba de los más sanguinarios y era admirado porque metía una tonelada de coca al mes en el granero yanqui. En total, los narcos introducen al año 140 toneladas, según la ONU.

Desde que se quedó solo al mando de su facción, no quería órdenes de nadie y rehuía cualquier tipo de alianza. Con esas armas conquistó parte del estado de Guerrero. El día que cayó «La Barbie», hubo señales en el cielo. Todos los otros cárteles trataban de averiguar qué podía leerse de su futuro y si aquello era un buen augurio. Pero ahora que el sueño se ha vuelto posible, hay un vídeo en internet en el que puede verse al de los ojos claros esposado, vestido de verde, contando su larga historia. Conoció a Osiel Cárdenas, ex del cártel del Golfo, a buen recaudo en una prisión norteamericana, también a los principales del cártel de Sinaloa, que fue el más poderoso: «El Chapo Guzmán», «Mayo Zambada» y «El Azul Esparragoza». «La Barbie» llegaba a México, harto de ser malo en los EE UU, donde fue detenido a los 19 años.

Cuando se hizo tan amigo de Arturo Beltrán, éste estaba con los de Sinaloa y que le encargan hacerse con la vacante de Nuevo Laredo. Más tarde, al romper los Leyva con Sinaloa, se queda con ellos. En diciembre de 2009, aspira a hacerse independiente con Gerardo Álvarez «El Indio».

 «La Barbie» accede a contestar toda clase de preguntas y se muestra sereno, eso sí, con los hierros atándole las muñecas que le impiden quitarse un viejo picor. Cuando los captores presentaron al detenido, no paraba de reírse. Y eso pasa sólo por una de estas dos cosas: porque está de acuerdo con quienes le retienen, o porque estos tarados del narcotráfico se revientan a reír si se «colocan», muertos de miedo, con su propia mercancía. Me da que se trata de la segunda posibilidad y de que intenta transmitir suficiencia a sus presuntos cómplices, por el momento: Maricela Reyes, Juan López Reyes, Maritzel López Reyes, Mauricio López Reyes y Artuto Iván, así como Jorge Valentín, de Laredo.

Sonrisas y lágrimas
A «La Barbie» se le atribuyen decenas de asesinatos, pero lo primero será decidir si lo juzgan en México o en EEUU, que lo reclama. Dicen los servicios policiales que «La Barbie» fue hallado en un paraje del parque natural La Marquesa, junto al Distrito Federal, donde se le localiza gracias a una larga operación de inteligencia. «La Barbie» no es que se escondiera, sino que se confundía con el paisaje. Aquí no presentó batalla y simplemente se entregó.

El día que cayó «La Barbie» desapareció el rastro de los más buscados. Fue el último lunes del pasado agosto. Iba rapado y tenía sobrepeso. De una forma sorprendente, el presidente Calderón dio la noticia en su cuenta de Twitter: «La Policía atrapó a «La Barbie». Para los que hablamos español, eso no basta: todos hemos oído que era el mayor capo de México y que estaba en guerra con otro integrante del grupo, Héctor «El Grande». El día que cayó «La Barbie» lucía una enorme sonrisa, que tal vez era el desprecio de uno mismo. Cuando lo lleven a una cárcel más allá de río Grande se acabaron las risas.