Literatura

Vino que tiene aroma de mujer

Algunos de los autores del libro
Algunos de los autores del libro

Durante siglos, la única relación entre la mujer y el vino fue la vendimia y las jarras que portaban en tabernas y comedores para servir el néctar de la uva. Es una de las múltiples curiosidades que revela un paseo por el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco en Briones (La Rioja), un espacio cuidado al milímetro para que cada visitante pueda degustar la cultura vinícola a lo largo y ancho de la Historia, pero también sus variedades regionales a nivel planetario, su proceso de elaboración, los aromas... Para suplir esta injusticia histórica que señalábamos al principio, Dinastía Vivanco ha abierto la exposición temporal «Una copa para dos: la mujer a través de la Cultura del Vino», que se podrá visitar hasta el 18 de marzo, que arroja luz sobre la aportación femenina al universo del vino con obras, entre otros, de Picasso, Chagall y Paula Rego, entre otros.

Además, la bodega riojana encargó a Espido Freire la elaboración de un libro con la misma temática. La escritora y editora seleccionó a escritores de diversas edades para que plasmasen en un relato qué les sugería esta intersección de la feminidad y el néctar líquido por excelencia de la cultura mediterránea. Derrochando conocimientos de enología, la editora define «Una copa para dos: relatos de mujer y vino» como «un vino de siete variedades, que ha pasado en barrica tres años. Intenso, de tertulia. En nariz tiene un pequeño aire de sorpresa, es de un color rojo intenso y en boca sólo se puede degustar con los cinco sentidos». Argumenta que hay visiones muy diferentes porque «contamos con autores de todas las décadas. Así vemos cómo se ha ido transformando la visión de la mujer». Juan Manuel de Prada explora la mirada infantil; Vetle Lid Larssen aporta la visión de un extranjero; Freire, la forma en que las mujeres se aproximan a la enología y se convierten en sumilleres; Juan Cruz indaga en «la energía del amor mezclada con el vino y también intriga»; Lorenzo Silva ha preferido trazar «un cuento humorístico, un elemento del que estamos tan faltos en estos días», según explicó el mismo autor; Rosa Regás, a la que nunca se le hubiera ocurrido un relato corto con esta temática, experimenta con «la mirada de un tercero con un prismático sobre los movimientos de dos mujeres; y, por fin, Boris Izaguirre reúne en torno a una copa de vino a dos mujeres, a una gran estrella de la vida social y a una presentadora de televisión.