París

Morente cubista

Morente cubista
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Enrique Morente canta pegado a la tierra. Bebe de las fuentes populares, «que son los mejores maestros» inhuma el cante jondo «para hacer sus derivaciones». Y como clausura del festival Suma Flamenca 2010 ha preparado un espectáculo especial, basado en la figura de un hombre modesto, humilde. Será el concierto «El barbero de Picasso», creado para homenajear a Eugenio Arias en Buitrago de Lozoya, localidad de nacimiento del que era literalmente el peluquero del pintor malagueño y mucho más: camarada y confidente en el exilio en Francia. «Me ha emocionado conocer la vida de este hombre, que tenía talento artísitico y terminó por ser un amigo entrañable y hasta parecerse físicamente a Picasso».

«La suya era una relación especial –dice Morente–, porque Picasso le pagaba los ‘‘pelaos'' con dibujos, grabados o cerámicas que él pintaba, y yo he descubierto que hay un museo sólo con sus regalos, lo que me parece una relación de verdadera amistad. Luego, Arias regaló las obras a su pueblo para que todo el mundo pueda verlas». El cantaor granadino basará su actuación en «Pablo de Málaga», el disco con el que adaptó al flamenco algunos versos que dejó escrito el pintor. «Comenzaremos y cerraremos con unos martinetes, porque me gusta que los conciertos sean como un círculo». En medio habrá guitarras, palmas, y también teclados y una batería, con Erik Jiménez, de Los Planetas, y con el que Morente ya grabase el mítico «Omega» junto a Lagartija Nick. Para abrir la barbería imaginaria, Morente ha contado con la ayuda de Emilio Ruiz Barrachina. «Puede que nos salga una actuación cubista, sí», admite Morente.

«Falta tiempo para cantar»

A Morente le inspira que el pintor «fuera del mundo y nunca quisiera dejar de ser español y andaluz. Nunca renegó de lo que era, sino que mantuvo el recuerdo para la tierra de dónde venía». Si es difícil cantarle al genio, Morente no lo sabe: «Cuando haces las cosas con pasión y con ilusión, las cosas cuestan el mismo poco o mucho trabajo, según se mire», dice enigmático. Este año, el granadino ha actuado en Guinea Ecuatorial, en una mini gira que le ha llevado por Bata y Malabo. También en el Festival de las Banlieues Bleus, en París, uno de los eventos de jazz más importantes del calendario, y, en el rizo de su versatilidad, en el homenaje a Antonio Vega. «Hay muchas cosas a las que deseo cantar, pero me falta tiempo y vida. Como tampoco sé pintar». Le inspiran «las cosas cotidianas., «ahora que tenemos información continua sobre las cosas que pasan en el mundo, pero hay tantas cosas que merecen que las cantes que no tiene uno bocas suficientes. Ni tendría aunque comprásemos dos o tres camiones enteros», asegura.

Abrir el flamenco
En «El barbero de Picasso» el punto de partida es el flamenco clásico, y los temas, el surrealismo, la guerra, sus pinturas. Pero habrá espacio a la improvisación y la apertura de géneros («la percusión tiene mucha importancia en algunos temas») que quedarán grabados en un DVD de la actuación para el que se la pierda. Aunque habrá una segunda oportunidad de verle en Madrid, el día 13 de agosto, dentro del programa de los Veranos de la Villa.

«Hay más público ahora que nunca para el flamenco. Hemos conseguido una enorme afición y mucho talento joven entre los cantaores y también con la guitarra». Pero no quiere méritos de la apertura de flamenco a otros géneros. «Ha sido decisivo que se puedan hacer variaciones, algunas más afortunadas que otras, pero al final es muy importante que nos hayamos hecho más aperturistas. Pero no por mi parte, sino por la aportación que han hecho otros», apunta el artista, que ha llegado a ser cabeza del Festival de Benicassim, uno de los más populares entre los jóvenes aficionados a la música «indie» para reinterpertar «Omega». Morente «sigue atento» al rock and roll. «Sigo a Los Planetas y volveré a tocar con Erik, porque siempre me lo encuentro. Tuerzo una esquina, y ahí está», se ríe. Precisamente se quedó fuera del último disco de Los Planetas una canción conjunta que será editada en un disco de rarezas o un vinilo. Anque nadie lo diría, a Morente le sigue gustanto el sonido pesado y ruidoso de Sonic Youth, con los que pudo tocar en un insólito mini concierto en Móstoles el pasado febrero cuando se inauguró una exposición sobre la banda neyorquina. «De ellos han bebido muchos. Abrieron un camino». Como Morente y como Picasso.