325 por Julio Merino

La Razón
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Fue el momento cumbre de la vida de Osio de Córdoba. Porque aquel «Concilio de Nicea» que, presidido por el cordobés, inició sus sesiones tal día como hoy del 325, fue el más importante de la Iglesia Católica, ya que allí se debatía la divinidad de Jesucristo. Dos grupos enfrentados se dieron cita para decidir si Jesucristo era semejante al Padre o consustancial con el Padre. O sea, «homoo-i-sión» o «Homoousión». Y allí estaba Constantino el Grande para salvarguardar la independencia de los más de 300 obispos que participaron en el concilio. Al final se impuso la fórmula aportada por Osio de Córdoba y el arrianismo fue condenado al ostracismo.