Conciertos

La nueva sangre de Peter Gabriel

El cantante y músico británico Peter Gabriel durante el concierto que ofrecido en el Palacio de los Deportes de Madrid
El cantante y músico británico Peter Gabriel durante el concierto que ofrecido en el Palacio de los Deportes de Madridlarazon

Voz: Peter Gabriel. Orquesta: New Blood Orchestra. Director: Ben Foster. Coros: Ane Brun, Melanie Gabriel. Palacio de los Deportes. 22-IX-2010. Madrid.

A sus 60 años, Peter Gabriel parece tener claro que no piensa ni por un momento vivir de las rentas, sino profundizar en un camino que siempre le ha llevado, con mayor o menor fortuna, a buscar nuevas vías para su música. He ahí la moraleja de lo visto en la noche de ayer en el Palacio de los Deportes, donde el fundador de Genesis se presentó sin guitarra ni batería, flanqueado por una orquesta sinfónica bautizada con un nombre que hace justicia: «New blood». Nueva sangre que en la primera parte del concierto, cumpliendo con el guión, se centró en repasar los temas de «Scratch my back», un álbum en donde Peter Gabriel, más que hacer versiones, recrea temas ajenos, haciéndolos suyos. Arrancó con «Heroes», de David Bowie, manejando desde el principio una voz dúctil, perfecta lo mismo para la épica de Arcade Fire («My body is a cage») que para el lamento de Regina Spektor (soberbia y lúgubre interpretación de «Après moi»). Sonaron canciones de clásicos como Lou Reed, Paul Simon o Neil Young, con exquisita pulcritud y un tono casi siempre dramático, y además con el acierto de no caer en la tentación de una orquestación barroca. El único borrón en este primer acto llegó al final, con la versión, excesivamente enfermiza, del «Street spirit (fade out)» de Radiohead.
Tras un descanso, el autor de «So» regresó para cumplir con su pasado, aunque sin acomodarse en ningún caso. Repasó sus viejos éxitos, orquestados de forma poderosa, alcanzando en «Signal to noise» e «In your eyes» los picos de mayor intensidad. Se ganó entonces el aplauso unánime, pero fue antes cuando demostró que su inconformismo es lo que hace que su figura continúe siendo imprescindible.