El alcalde de Rasquera define los daños por el fuego de «incalculables»

Barcelona- Un total de 35 dotaciones de los Bomberos de la Generalitat y tres helicópteros continuaron a lo largo de todo el día de ayer revisando el perímetro del incendio de Rasquera y haciendo tareas de vigilancia para evitar el rebrote de las llamas. Por primera vez en los últimos días, la alta humedad relativa y las bajas temperaturas favorecieron las tareas de extinción del incendio que se inició el martes y ha calcinado más de 3.000 hectáreas de la sierra de Cardús.
Aunque los bomberos consiguieron el jueves, junto a los medios aéreos del Ejército y del Ministerio de Agricultura, controlar el fuego, la Dirección General de Protección Civil de la Generalitat mantiene activada la fase de alerta del Plan especial de emergencias por incendios forestales de Cataluña (Infocat).

El fuego ha calcinado un total de 3.081,59 hectáreas de los términos municipales de Rasquera (1.370,57 hectáreas), El Perelló (1.248,79), Tivenys (462,12) y Benifallet (0,1) y se ha convertido en el más grave en los últimos nueve años. «Los daños son incalculables para los cultivos, pastos y turismo que estamos intentando impulsar», lamentó el alcalde de Rasquera, Bernat Pellisa, ante un paisaje negro totalmente calcinado. «Los vecinos están en estado de shock», añadió Pellisa, que recordó el pánico y el miedo vivido la primera noche del incendio. De la superficie quemada, 2.350,52 hectáreas son matorrales, 212,94 hectáreas de árboles, 204,85 de pastos y 108,38 cosechas. Ante el malestar manifestado por los bomberos voluntarios en la extinción, al que acudieron solamente una veintena, el conseller de Interior Felip Puig, anunció que se elaborará en los próximos meses un nuevo reglamento de bomberos voluntarios que «contará con las opiniones y la participación» de este colectivo y que este verano se abrirán todos los parques de bomberos voluntarios.