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Víctimas de la UE por Miguel Ángel Rodríguez

La Razón
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En esta semana hemos conocido la inverosímil decisión tomada en la cumbre europea sobre la capitalización de la banca de la zona euro. La menos expuesta al activo tóxico, la que menos deuda helena tiene en sus balances, la banca española , ocupa el segundo lugar, después de la griega por razones evidentes, en necesidades de capital.
 Este contrasentido sólo se puede explicar porque los criterios asumidos, con una revaluación de todos los bonos de las carteras de inversión, no pueden ser considerados ortodoxos, ni siquiera justos desde un punto de vista de control de riesgo.
 Los bancos españoles tienen en su cartera inversión, es decir, con el compromiso de mantenerla hasta vencimiento, casi 300.000 millones en deuda soberana española, como es lógico, que en los últimos meses ha caído en precio por las tensiones de mercado. Una valoración a precio de mercado de estas carteras sólo favorece a los tenedores de bono que coyunturalmente han subido de precio, es decir, a los bancos alemanes y a los franceses, curiosamente los más expuestos al riesgo soberano griego. Pero la cruda realidad es que cinco bancos españoles van a necesitar casi 15.000 millones de euros de aquí a mediados del año que viene para cumplir estos requisitos.
La mayoría de ellos ya han declarado públicamente que no necesitarán de ayuda estatal para obtener estos fondos, ni tan siquiera buscarán financiación mediante ampliaciones de capital. Los generarán de manera orgánica, es decir, con sus propios resultados. No debemos olvidar que la banca española es una banca que da beneficios de manera recurrente y es la más rentable de Europa, algo que parece no haberse tenido en cuenta por los dirigentes europeos.
Pero también es cierto que, en un panorama económico de incertidumbre (creado principalmente por la falta de decisión en Europa para atajar su propia crisis) y de expectativas de menor crecimiento, los bancos españoles, al igual que los del resto del mundo, encontrarán dificultades para mantener el ritmo de crecimiento de su cuenta de resultados. Los últimos datos publicados así lo reflejan.
En resumen, el acuerdo de capitalización bancaria europea, lejos de facilitar la activación del crédito que tanto necesitamos va a suponer una demora de ésta.

Miguel Ángel Rodríguez
Analista asociado de XTB